sábado, 14 de enero de 2017

Valle de Portilla

La Sierra Urbión se desarrolla a caballo de las provincias de Burgos, Soria y la Rioja y sirve de nexo de unión entre las Sierras de Neila y Cebollera. Cerca de su máxima cumbre, nace el río Duero. Dentro de los largos y remotos valles que por su lado norte descienden hacia los Cameros , se encuentra uno que destaca por su difícil acceso y escasez de visitas: el Valle de Portilla. Este valle se encuentra íntegramente dentro de la Rioja y desciende desde las cumbres cercanas al Pico Urbión hasta el embalse de Mansilla, no muy lejos de la línea provincial de la Rioja con Burgos.


Valle de Portilla


Para acceder el Valle de Portilla, debemos primero llegar a la localidad riojana de Mansilla de la Sierra, enclavada a los pies de la Sierra de la Demanda en su vertiente sur. 
La población, renovada tras la construcción de la presa sobre el Najerilla, que anegó el antiguo pueblo, se halla encajonada entonces entre las sierras de la Demanda por el norte y de Urbión, por el sur.

Embalse del Mansilla, sobre el río Najerilla. Lo bordeamos para acceder al valle oculto.
Llegamos a la zona a través de Salas de los infantes, desde donde tomaremos el desvío hacia Nájera. Tras pasar Barbadillo de Herreros, tomamos la carretera que por Monterrubio de la Demanda y Canales de la Sierra, nos dejará en Mansilla de la Sierra. Para llegar a la cabecera del valle, oculto totalmente desde la localidad, debemos remontar el pantano por la carretera hasta la cabecera de la presa.

   Situación del Valle de Portilla dentro de la Sierra de Urbión

Allí mismo, cruzaremos el muro para continuar por el otro lado por una pista. Ésta se halla en buen estado y aferrada a la ladera, discurre cierto nivel sobre las aguas del pantano hasta llegar la desembocadura del arroyo de Portilla, en la entrada del valle.

El Valle de Portilla visto desde la cima del Cabeza Herrera.
Esta pista, al menos en tiempo seco, es perfectamente viable para todo tipo de vehículos y es lo suficiente ancha para rodar por ella con confianza. En unos tres kilómetros desde la presa, cambia de dirección hacia el sur. Continuaremos manteniendo el río de Portilla a nuestra derecha. Tras describir varias curvas, alcanzamos algunas explotaciones ganaderas, donde cruzamos el río por un rústico puente. Unos metros más adelante, dejaremos el coche a un lado para iniciar la marcha valle arriba.

Panorámica de Mansilla de la Sierra y el embalse desde la entrada del Valle de Portilla. Al fondo, las cumbres de la Sierra de la Demanda riojana.
Ya estamos introducidos en la parte baja del Valle de Portilla, en lo más oculto y salvaje de la cara norte de la Sierra de Urbión. El encajonamiento del valle es tal, al menos desde donde nos hallamos, que no llegamos a distinguir las alturas de la sierra. La cresta se halla aún 15 kilómetros valle arriba.

Iniciamos la caminata valle arriba.
Así pues todo el recorrido, en que remontaremos el valle, no dispondremos de ninguna visión de la sierra. En este primer tramo, mirando hacia atrás, sí gozamos de magníficas vistas de los picos de la Sierra de la Demanda en su sector riojano.

Al poco de iniciar la marcha, dejamos a nuestra derecha el Barranco de los Lobos entrando en un frondoso hayedo.
Comenzamos a caminar con grandes expectativas de sabernos en un valle salvaje. La pista un poco elevada sobre el cauce del arroyo, inicia desde el comienzo un leve ascenso.

En diez minutos, el camino gira a la derecha y desciende hacia el lecho del Barranco de los Lobos, donde encontramos algunos caballos salvajes pastando.


Tras pasar el exiguo arroyo, la pista se transforma en sendero. Al ser un área sombría, nos introducimos en un hayedo.
Hayedo.
Estamos en los inicios del otoño, así que podemos apreciar cómo los colores comienzan a tornarse al ocre. Continuamos por el sendero dentro del bosque. Mantenemos siempre el arroyo a nuestra izquierda abajo.

Según avanzamos, el valle se va estrechando y haciéndose más agreste.
El camino se mantiene en buen estado y continua de manera más o menos rectilínea encajonándose cada vez más en el valle. Hacia el norte o los lados, no podemos apreciar ninguna línea de cumbres.

El arroyo y barranco de Reato
En poco más de tres kilómetros, dejamos a nuestra derecha el barranco de Reato.  Un sendero asciende hacia el cordal que desciende desde la sierra hacia el sur. Realmente, la vaguada que baja desde la cresta parece bastante despejada y sería una buena excursión remontarlo para ascender hasta el Cabeza Herrera, quizás el dos mil más alejado y recóndito de la provincia de Burgos, justo en su límite con la Rioja (ver entrada Cabeza Herrera por el Barranco del Heredal).

Ruinas de tenadas.
Poco después de sobrepasar el arroyo de Reato, el valle se ensancha un poco, encontrando unas ruinas de tenadas y muros, señal de que hubo gran actividad ganadera en estos parajes.

Rústico puente sobre el arroyo.
El lugar es buen sitio para parar y descansar algo antes de continuar. El sendero continua ya en muchos tramos muy cercano al lecho del arroyo, que baja cantarín entre las piedras. En cierto lugar, tenemos la suerte de poder fotografiar una reata de jabalíes ascendiendo por la ladera contraria.
El valle se encajona aún más.
¡Foto de jabalí con su camada!
El arroyo describe algunas curvas cerradas para salvar algunos salientes rocosos, con lo que el sendero que recorremos se adapta a las formas del barranco y se estrecha aún más. La pendiente no es nunca fuerte.


Pasamos junto a otros restos de construcciones pastoriles.
Pasamos junto a las ruinas de otra construcción y emprendemos ya un ligero descenso para posicionarnos junto al nivel del arroyo de nuevo. El valle se ensancha de nuevo y encontramos ganado pastando.


Estamos ya cerca del destino final de nuestra excursión: el pago de Las Capellanías. No vamos a remontar el valle hasta su final, las mismas cumbres de la Sierra de Urbión.



Para completar su recorrido completo, necesitaríamos prácticamente un día entero para realizar el trayecto de ida y vuelta, lo cual ascendería a algo más de 30 kilómetros y un desnivel acumulado de unos 1700 metros.

Nos acercamos al pago de La Capellanía
Ya cerca de la vega de La Capellanía, encontramos más ganado suelto pastando libremente.

Encontramos ganado salvaje valle arriba.
Por fin llegamos a La Capellanía, una gran vega donde el valle se ensancha y se encuentran muchos restos de cabañas y muros. También hay un puente para cruzar el arroyo. El lugar es un remanso de paz y silencio. Sin duda tuvo que tener mucha actividad pastoril en el pasado este lugar.

Explanada de La Capellanía, fin de nuestra excursión.
Así pues, descansamos, comemos algo y disfrutamos de la paz que se respira en este lugar, muy alejado de cualquier carretera o lugar habitado.

Praderas del término de La Capellanía, donde entre restos de tenadas paramos a descansar y emprender en el retorno.
El regreso será por el mismo itinerario. Si en la ida hemos empleado casi dos horas, para retornar, empleamos algo menos, ya que el desnivel es insignificante en todo el recorrido.

Disfrutamos de buenas vista sobre la ladera sur de la ladera durante el regreso.


VALLE DE PORTILLA
Espacio natural
Valle del río Portilla, en la cara norte de la Sierra de Urbión (Rioja).
Dificultad
Media, por su gran longitud. La marcha no ofrece ninguna dificultad técnica. El desnivel acumulado es bajo y las pendientes pequeñas.
Tipo de camino
Senderos entre bosques y ribera del río.
Ciclable
No.
Agua potable
Aunque no es recomendable, por haber ganado en su cabecera, podemos beber agua del arroyo.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
Sencilla, no hay pérdida en todo el itinerario en que no nos salimos del fondo del valle.
Época recomendable
De mayo a octubre. El resto del año puede haber nieve y barro y ser complicado el acceso por la pista.
Inicio
Pista al inicio del valle que proviene de la presa de Mansilla de la Sierra.
Distancia de Burgos
107 kilómetros.
Tiempo total
3 hora 45 minutos.
Tiempos de marcha
Ida: 1 hora 45 minutos (con una parada de 10 minutos); Vuelta: 1 hora 29 minutos.
Distancia total
12,65 kilómetros.
Interés
Valle de Portilla en la Sierra de Urbión, hayedos, paisajes de alta montaña, vistas sobre la cara sur de la Demanda riojana.
Altitud mínima
996 m.
Altitud máxima
1133 m.
Desnivel acumulado
659 m.
Mapas
1:50000: 0278 Canales de la Sierra.
1:25000: 0278-2 Mansilla de la Sierra. 

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Notas:

- El Valle de Portilla se halla bastante alejado de cualquier población y vía de comunicación importante. Para llegar desde Burgos, sea por Salas de los Infantes o por Logroño, hay que contar con casi dos horas de viaje tanto en la ida como en la vuelta.
- La pista de acceso que bordea el pantano se encuentra en relativo buen estado y en principio, es hábil para todo tipo de vehículos. Hay que tener precaución no obstante en época de lluvias. En invierno pudiera estar embarrado y presentar nieve o hielo.
- El valle está muy aislado y solo tiene acceso fácil por su lado norte. Cualquier incidente pudiera ser problemático si se va en solitario, ya que tampoco hay cobertura de móvil. Por consiguiente no se recomienda recorrerlo en solitario.
- Alternativas:

  • Con buen tiempo y disponiendo de más horas de luz, podemos remonta completamente el valle para ascender hasta el Picacho del Camperón, muy cerca de la Muela del Pico Urbión. Para evitar deshacer todo el recorrido y acortar los kilómetros, una buena idea sería disponer de un segundo vehículo de apoyo que pudiera estar en el Collado de Neila, en Burgos o en el entorno de la Fuente del Berro, donde se llega por una pista que sube desde Duruelo de la Sierra.
  • Remontar el valle por la margen derecha en vez de la izquierda. En unos dos kilómetros, se remonta el espolón montañoso que separa el Valle de Portilla del vecino de Urbión, para, tras alcanzar el pico Alcaste (1785 metros), continuar la línea de cumbres que desciende hasta la población de Viniegra de Abajo (donde debiéramos disponer de un segundo vehículo).
  • Como se ha sugerido, una alternativa interesante es remontar por la derecha el valle de Reato, a medio recorrido hasta La Capellanía para acceder al cordal y alcanzar el Pico Cabeza Herrera (2002 metros). Desde él podemos retornar a Mansilla siguiendo la línea de cumbres que flanquean por la derecha el Valle de Portilla.

Cabeza Herrera (2002 metros)


Entradas relacionadas:


Mapa topográfico


Perfil de elevación


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miércoles, 4 de enero de 2017

Valcavado y las Mesas

En la comarca de Huérmeces, muy cerca del desfiladero del Úrbel, se encuentre un escondido y solitario vallejo creado por el arroyo de Valcavado. Su recorrido y ascensión a la peña de Las Mesas es un delicioso paseo entre roquedos, encinares y excepcionales panorámicas sobre el Úrbel.


Valle de Valcavado



Llegaremos al desfiladero partiendo de Burgos por la carretera de Aguilar. Tras pasar la autovía y salirnos en Ubierna, continuamos hasta el cruce que por la izquierda nos lleva hacia Huérmeces. En apenas dos kilómetros, tomamos el desvío a la derecha hacia San Pantaleón del Páramo y Quintanilla Pedro Abarca. En quinientos metros, ya divisamos a nuestra derecha el inicio del desfiladero de Valcavado. Justo allí, junto a la carretera, nace un camino que se dirige hacia su interior. Aparcamos el coche e iniciamos la marcha.

Entramos en el desfiladero a través de una estrecha cluse.
Desde nuestra posición, nos parece la cresta rocosa imponente. Entramos en el desfiladero por una estrecha cluse que nos anticipa el paisaje de rocas y farallones que alberga el interior del pequeño valle. En la zona este lugar es llamado también como Valle de los Avellanos. En esta época del año, el arroyo de Valcavado baja seco, así que no tenemos ningún problema en atravesar el lecho del río. De todos modos, el camino es inequívoco, continuamos valle arriba siguiendo el sendero.


A nuestra derecha destacan los acantilados que sobresalen de la peña en avanzadilla sobre el desfiladero. Si nos fijamos, en algunas de sus crestas distinguimos las siluetas de buitres vigilándonos desde las alturas.

Los farallones rocosos sobresalen del borde de la peña de Las Mesas.
El paseo nos resulta muy agradable. Solo el silencio y los cantos de pájaros nos acompañarán. Poco a poco, el camino se va ensanchando y la vegetación aumentando. Si volvemos la vista atrás, descubrimos una gran panorámica del desfiladero que vamos dejando tras nuestro.

La cresta rocosa de la peña nos acompaña en el primer tramo de la excursión.

El sendero se adentra en una mancha de pinar que baja de la ladera. Poco a poco, alcanzamos el borde septentrional rocoso de la peña y vamos saliendo a espacio abierto valle arriba.

Atravesamos un pequeño pinar.
Tenemos que continuar valle arriba. Los aerogeneradores dominan todo este espacio. Sus grandes dimensiones, empequeñecen los relieves que nos rodean.


Dejamos definitivamente el bosque que sigue la linde de la peña de Las Mesas y continuamos por el camino, muy bien marcado, entre sembrados.


En breve, iniciamos una ascensión que sube hasta el borde rocoso del contorno de la peña, directamente sobre la carretera de Aguilar y frente al pueblo de Montorio. Buen lugar para descansar y disfrutar de la panorámica. Destaca, junto al pueblo, la enorme cantera a cielo abierto.

Panorámica sobre la carretera Burgos - Aguilar. Al fondo a la derecha, el pueblo de Montorio.
Frente a nosotros, tenemos la punta norte de la peña de Las Mesas. En la foto inferior, hemos quitado todos los molinos para dar un aire más natural al entorno.

Borde norte de Las Mesas.
Tenemos que continuar. Seguimos por el borde, dejando la carretera abajo nuestra izquierda, pero en poco, emprendemos el descenso hacia el fondo del valle donde sabemos que discurre un camino. Perdemos altura descolgándonos entre los matorrales.


Alcanzamos el sendero y continuamos por él. Éste, se introduce pronto en un bosquete de robles y carrascas. Se trata de un escondido y delicioso camino que discurre encajonado entre los altos de Las Mesas, a nuestra derecha, y la cresta rocosa que cae sobre el valle, a nuestra izquierda. Continuamos sin pérdida unos quince minutos, ganando altura poco a poco.

Seguimos por un sendero que bordea el flanco este de Las Mesas.
Llegamos a un pequeño portillo donde el camino se bifurca. Hacia la izquierda, desciende hacia el Úrbel, cerca de Molino Quemado. Continuamos por la derecha, siguiendo la lenta ascensión hacia la meseta superior de Las Mesas. Caminamos entre aerogeneradores.


Tras dejar el valle atrás, no tenemos más que continuar por un sendero que zigzaguea entre la vegetación siguiendo las indicaciones de nuestro GPS. Tenemos que extremar el cuidado para encontrar el desvío correcto que nos lleve al extremo de la peña. desde donde planeamos descender. 

Caminamos entre aerogeneradores.
No hay referencias claras y los desvíos aparecen y desaparecen. Continuamos manteniéndonos sobre el camino más visible.





Otros caminos salen de vez en cuando a nuestra derecha enlazando con las amplias pistas que debieron construirse para el levantamiento de los molinos eólicos.

Vista sobre la cluse del arroyo de Güidivilli.
En unos diez minutos desde que accedimos a la meseta, nos salimos por la izquierda del camino, siguiendo la tenue traza de otro sendero. Éste se aproxima al borde oriental de la peña. Buena referencia ya que tenemos que seguir siempre lo más a la izquierda posible para no extraviarnos.


Por este camino continuamos una gran distancia, moviéndonos entre bosque cerrado. La vegetación, por momentos, amenaza con borrar la traza del sendero, que sin embargo, siempre reaparece y se mantiene. Poco a poco nos aproximamos al extremo sur de la peña de Las Mesas. En todo este tramo, disfrutamos de buenas vistas sobre los altos que flanquean la carretera de Aguilar, en donde destaca por su espectacularidad el desfiladero que ha creado el arroyo de Güidivilli, muy cerca de Montorio.

Bonita panorámica sobre la peña Rallastra, cuya pared sur cae en vertical sobre el río Úrbel.
Llegamos por al extremo sur, sobre terreno despejado. Lo más destacable aquí es la vista que tenemos sobre la impresionante pared vertical de la peña Rallastra, y las antenas del alto de San Vicente, más lejanas a la derecha. Si miramos atrás, observamos la cresta oeste de la peña, que antes veíamos asomarse sobre nuestras cabezas.

Video



Divisamos a contraluz la peña Rallastra, con su impresionante pared vertical sobre el río Úrbel.
Es en este punto en donde debemos iniciar el descenso al fondo del barranco de Valcavado, para retornar al coche. Desde donde estamos, el camino de descenso no es evidente, así que nos asomamos sobre las laderas del borde oeste, que es un principio nos parecen cubiertas de vegetación e impracticables. Debemos deshacer un poco el camino para intentar descubrir el sendero que desciende hasta el valle. Con facilidad, encontramos el punto exacto, desde donde gozamos de las mejores vistas del desfiladero de Valcavado abajo. Desde esta altura, nos parece grandioso y de considerables dimensiones.

Panorámica sobre el desfiladero del arroyo Valcavado.
El descenso por este barranco es rápido y sencillo. El sendero, atraviesa con facilidad un bosquete de roble y pino para ganar el llano, junto al camino que utilizamos en la ida. Lo que parecía una tarea difícil, descender por terreno muy complicado, lo hemos solucionado en apenas cinco minutos de descenso.


Desde aquí, ya solo tenemos que deshacer los escasos trescientos metros que nos separan del coche atravesando de nuevo la bonita cluse y dejando atrás el escondido vallejo de Valcavado.




Anexo

Visitar la comarca de Huérmeces, el desfiladero del Úrbel y, las parameras de las Loras en general, es siempre asistir a toda una lección de geología. He aquí un pequeño estudio geológico sobre el sinclinal de Las Mesas, que hemos visitado en esta excursión.

El sinclinal de Las Mesas

Se compone de materiales depositados en ambiente submarino en el Cretácico Santoniense (hace entre 84 y 86 millones de años). Posteriormente, las sucesivas capas han sido plegadas y levantadas durante la orogenia alpina, entre hace 60 y 20 millones de años. El extremo sur del plegamiento, de orientación N-S, ha sido erosionado y sus materiales evacuados por el río Úrbel, que describe aquí un brusco giro de este a oeste para encajonarse y formar el desfiladero del mismo nombre.

Google Earth es una excelente herramienta para observar desde la altura las formas y contornos del terreno.



Esta acción erosiva continua aún hoy. Los flancos de los anticlinales laterales han sufrido el efecto erosionador del arroyo de Valcavado por el oeste, y otros arroyos estacionales por el flanco este. Es de destacar que el arroyo evacúa materiales del interior a través de una cluse excavada en el sector S-O del sinclinal (paso por el que hemos penetrado en el interior).



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VALLE DE VALCAVADO
Espacio natural
Arroyo de Valcavado a su paso por el espinazo rocoso de la sierra en el Alto Úrbel.
Dificultad
Media, por sus dificultades de orientación.
Tipo de camino
Senderos entre peñas y monte bajo.
Ciclable
Sí.
Agua potable
No encontraremos en todo el camino.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Difícil. La orientación no es sencilla ya que hay que tomar múltiples desvíos sin señalizar.
Época recomendable
Todo el año, aunque preferible en épocas secas.
Inicio
Carretera a Pantaleón del Páramo, a unos 300 metros del desvío a este último viniendo de Huérmeces.
Distancia de Burgos
31,1 kilómetros.
Tiempo total
2 horas 10 minutos.
Tiempos de marcha
Salida-Mirador: 50 minutos; Mirador-Las Mesas: 32 minutos; Las Mesas-Coche: 43 minutos.
Distancia total
7,52 kilómetros.
Interés
Desfiladero del arroyo de Valcavado, senderos por monte bajo, panorámicas del Alto Úrbel.
Altitud mínima
896 m.
Altitud máxima
1029 m.
Desnivel acumulado
227 m.
Mapas
1:50000: 0167 Montorio.
1:25000: 0167-3 Huérmeces.



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Notas:

- Aunque el itinerario es intuitivo, es muy recomendable disponer de GPS para no extraviarse, sobre todo en la meseta superior de la peña.
- Los arroyos laterales están secos gran parte del año, pero hay que prever que en época de deshielo, los senderos pueden estar anegados de agua.


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