miércoles, 10 de septiembre de 2014

Desfiladero de los Piscárdanos

El río Odra, tras su nacimiento y paso por el pueblo de Fuenteodra, forma un aislado desfiladero a medio camino de las peñas Ulaña y Amaya. Entre pequeños saltos y aguas impetuosas, el río logra abrirse paso entre las rocas calcáreas hasta salir junto al pueblo de Congosto. En su interior se forman interesantes cuevas que fueron habitadas en el pasado. Aunque en algunos puntos no haya caminos claros, se trata de una ruta fácil que tiene algo de aventura ya que se trata de salvar el recorrido entre el valle de Humada y el pueblo de Congosto.

El origen del llamativo nombre de los Piscárdanos, tiene varias teorías: para unos significaría "pies cárdenos" por lo agreste del camino, para otros, provendría del topónimo cántabro "pis" con el significado de río y "car" roca, con lo que sería "río de rocas". En el también burgalés Valle de Manzanedo, existe la llamada Hoya y Cueva del Piscarciano, supuestamente de origen similar.

Congosto


Iniciamos la ruta en el recóndito pueblo de Congosto, emplazado en la comarca de Amaya. Llegaremos saliendo por la autovía de León hasta tomar el desvío a Villadiego. En esta localidad, tomamos la carretera hacia Humada. Al llegar a los Ordejones, tomaremos la carretera local a nuestra izquierda que a través de Ordejón de Abajo nos lleva a la aldea de Congosto, donde muere la carretera. El pueblo, muy disminuido, conserva aún cierta vida ganadera. Su iglesia románica se mantiene en buen estado sobre una atalaya dominando el pueblo y la entrada del desfiladero. En el centro del pueblo, dejamos el coche.

Salimos de Congosto siguiendo la orilla del Odra hacia el desfiladero de los Piscárdanos.
Tomamos el camino que discurre a los pies del altozano de la iglesia, junto al río Odra, que queda a nuestra derecha.
Dejamos Congosto caminando por un ancho camino entre verdes prados. El desfiladero se intuye cercano ya que divisamos una gran muralla vegetal frente a nosotros flanqueada por paredes rocosas camufladas entre la espesura. Entramos en el desfiladero. El camino se convierte rápidamente en senda y caminamos sin dificultad por la orilla dejando el río siempre a nuestra derecha. El Odra se va encajonando y estrechando entre escarpadas peñas a los dos lados. Al ser su naturaleza caliza, como todas las montañas de las Loras, hay multitud de cuevas y oquedades en sus paredes.

Cuevas en las paredes de la margen derecha del río.
Tras recorrer apenas un kilómetro, la muralla rocosa forma un amplio arco a nuestra izquierda. Arriba divisamos grandes oquedades en la roca. Una de ellas, la más visible, es la llama Cueva del Cartujo porque cuenta la tradición que en ella vivió durante algún tiempo un ermitaño de esta orden. Es fácil encaramarse por la ladera y llegar hasta ella, ubicada unos 100 metros ladera arriba. Una cuerda en la entrada de la cueva, nos ayuda a penetrar en su interior donde hay restos inconfundibles de habitación y de haber servido de vivienda. Las vistas del desfiladero desde aquí son magníficas.

Cueva del Cartujo.
Descendemos y nos incorporamos de nuevo al camino y continuamos por la margen del río penetrando más en el desfiladero, cada vez más espeso de vegetación.

Iniciamos el recorrido dentro del desfiladero.
El camino está señalizado como PR y en cierto punto, señalizado, debemos cruzar el río. No hay gran dificultad porque en el punto indicado el Odra forma un pequeño vado. Sin duda en épocas lluviosas puede resultar dificultoso pues las orillas son bajas.

Cruzamos el río Odra.
Continuamos por la otra orilla, ya por terreno más despejado, ya que la senda se eleva unos metros sobre la ladera lo cual nos facilita el progreso. Las vistas sobre el desfiladero son mejores ya que estamos unos metros sobre el nivel del río.

Progresamos por el desfiladero hacia el Valle de Humada.
Poco a poco vamos progresamos dentro del desfiladero y dejamos atrás los tramos más angostos. Ya cerca de su extremo norte, pasaremos junto a un lugar llamado el Pozo de la Olla, en el cual el río forma una pequeña cascada que cae sobre un profundo pozo. 

Pozo de la Olla.
Seguimos y abandonamos el desfiladero atravesando una angostura entre enormes paredones rocosos, saliendo ya a campo abierto entre prados.

Dejamos el desfiladero atrás.
Desde aquí, no hay ya caminos marcados, y lo mejor es continuar siguiendo como referencia la margen del río, que queda ahora oculto bajo una muralla vegetal a nuestra izquierda y debemos cruzar. Buscamos el mejor sitio, tarea nada fácil ya que el lecho del río es profundo y la vegetación forma una espesa muralla difícil de atravesar. Con mucha precaución, encontramos un pequeño vado en el que conseguimos pasar a la otra orilla, incorporándonos a un camino que rápidamente gira a la izquierda.

En el camino de regreso, nos acompaña la mole de Peña Ulaña a nuestra izquierda.
El camino, gira hacia el oeste, ya a la vista de la Peña Amaya que queda frente a nosotros.

Divisamos la Peña Amaya en primer término y Albacastro detrás,
Este camino realmente se dirige al pueblo de Villamartín de Villadiego, ubicado en la misma base de la peña, por lo que debemos salirnos de él por una linde tierra para ascender hacia las elevaciones rocosas directamente sobre el desfiladero, que queda ahora a nuestra izquierda oculto. La subida por caminos inciertos es sencilla y sin ninguna dificultad. Desde esta altura, contemplamos mirando al norte el Valle de Humada, hacia el oeste las Peñas Amaya y Albacastro y hacia el el este las Peñas Castillo y Ulaña.

Valle de Humada.
Por este cordal rocoso, emprendemos el regreso definitivo hacia el sur. La orientación es fácil por que siempre tendremos el desfiladero y el río a nuestra izquierda y la inconfundible silueta de la Peña Amaya como referencia a nuestra derecha.


Video
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Vista de la Peña Amaya desde el camino de vuelta a Congosto.
En seguida, visualizamos un camino que viene por nuestra derecha, al cual nos incorporamos. Por él, llegaremos al pueblo de Congosto en apenas quince minutos. Divisamos el caserío ya desde lejos abajo.

Volvemos a Congosto por la parte alta del desfiladero.

Desfiladero de los Piscárdanos




Notas:

- Son muchos los lugares que pueden visitarse en el entorno del desfiladero de los Piscárdanos: las peñas Amaya y Ulaña están cercanas, los pueblos de Villadiego y Sasamón son lugar de paso donde podemos parar y comer.
- Tras pasar el desfiladero, no hay un camino claro para dar la vuelta hacia Congosto. La referencia es que hay que cruzar el río en el lugar más apropiado y retornar teniendo la Peña Amaya a nuestra derecha y el desfiladero a nuestra izquierda.
- En época de lluvias como la primavera o el otoño tardío e invierno, el río Odra puede ir muy crecido y ser imposible realizar esta ruta. La mejor estación es por tanto el verano.

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Mapa topográfico


Perfil de elevación


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