miércoles, 17 de septiembre de 2014

De Valmala a Santa Cruz del Valle Urbión

La ruta recorre la ladera norte de la Sierra de la Demanda en su tramo entre los picos Trigaza y San Millán, dentro del valle de la Genciana. Parte del recóndito pueblo de Valmala y recorre extensos bosques de hayas, robles y pinos. Coincide con parte del trazado del GR 82.

Comenzaremos la ruta en el coqueto pueblo de Valmala, auténtico alma del valle que separa la Sierra de la Demanda burgalesa de los Montes de Oca. Para llegar, saldremos de Burgos por la carretera de Logroño para desviarnos en Ibeas de Juarros hacia Pradoluengo. Tras pasar el pantano de Uzquiza, dejaremos el desvío a Pineda de la Sierra a nuestra derecha para continuar hacia Pradoluengo. Tras pasar el pueblo de Alarcia, y descender un pequeño puerto, llegamos a la aldea de Valmala, enclavada a los pies del pico Trigaza.



Valmala


Valmala es un excelente punto de partida para visitar la cara norte de la Sierra de la Demanda. Desde el pueblo, podremos visitar los gigantes de la zona: los picos Trigaza y San Millán, así como remontar la vertiente norte por escondidos barrancos, el más visitado de los cuales es el de la Genciana.

Valmala: arquitectura tradicional e iglesia.
Dejaremos el coche en cualquiera de las calles del pueblo, que se presenta muy restaurado y mejorado en los últimos años. Pasaremos la plaza y tomaremos por su extremo el llamado camino del Cagigal que sube fuerte por la parte más oriental del pueblo. Este sendero subirá entre pinares hasta la pista que discurre a media ladera.


La pendiente es fuerte en algunos tramos, pero afortunadamente el recorrido no es excesivamente largo. El camino, muy amplio y cómodo, desemboca en una amplia pista transversal carrozable que recorre la ladera de la sierra de oeste a este. Es uno de los tramos del sendero de gran recorrido GR82 de la Sierra de la Demanda en su tramo entre Alarcia y Santa Cruz del Valle Urbión.

Subimos desde Valmala hacia la sierra por el Camino del Cagigal.
Estamos justo en la base del pico Trigaza que divisamos. Nos incorporamos al camino por la izquierda y continuamos por él. 

Vista del Trigaza desde el cruce del GR82 con el camino del Cagigal.
Atravesamos frondosos bosques de roble, pino y haya, que se van turnando por áreas en que la humedad juega un papel clave en la selección del árbol. Únicamente la soledad y el rumor de los arroyos que discurren ladera abajo, nos acompañarán.

Recorremos tupidos bosques.
A medida que el camino se va aproximando al gran Valle del Urbión, empieza a perder altitud, para lo cual se ve obligado a realizar tortuosas curvas para salvar el fuerte desnivel.


Tras llegar casi al extremo norte del valle, que divisamos desde arriba, vemos también el pueblo de Santa Cruz del Valle Urbión, cuyo caserío se encuentra desplegado a lo largo del río.

Divisamos Santa Cruz del Valle Urbión desde la altura.
El camino desciende hasta las eras del pueblo, pero en un cruce, nos desviamos del que baja al pueblo para continuar por el bosque y comenzar el retorno definitivo a Valmala.

Cerca de Santa Cruz nos desviamos para retornar a Valmala.
El camino pierde entidad y se convierte en senda, discurriendo por el interior de un frondoso robledal aparte de otras especies. Si no tenemos GPS, es fácil perder la orientación, ya que estamos bajo una frondosa cubierta vegetal y no tenemos perspectiva de la posición en que nos hallamos. Realmente caminamos paralelos a la carretera que se halla unos metros más abajo a nuestra derecha, aunque no la vemos por la muralla vegetal.
Estamos avanzando hacia Valmala y el camino que llevamos debe dejarnos cerca del pueblo, enlazando con el camino que habíamos tomado al inicio de la excursión al salir del pueblo. Sin embargo, un par de kilómetros antes de enlazar, nos desviamos por caminos inciertos hacia la derecha, bajando a la carretera. Antes, debemos cruzar el arroyo de la Genciana, tarea fácil ya que es fin de verano y lleva poco caudal. No obstante tenemos que salvar la espesa vegetación que se despliega junto al río.

Regresamos a Valmala.

Ya solo tenemos que deshacer el escaso kilómetro que nos separa de Valmala por un camino que discurre paralelo a la carretera o mismamente por ella. 
Entramos en Valmala junto a la iglesia en apenas diez minutos.



De Valmala a Santa Cruz del Valle Urbión



Notas:

- Como se ha reseñado, si se dispone de tiempo y ganas, es recomendable bajar al pueblo de Santa Cruz del Valle Urbión, cabeza del valle del mismo nombre, en la base del San Millán.
- Desde Valmala parte la bonita ruta del Sendero de la Genciana, remontando el barranco homónimo.


Santa Cruz del Valle Urbión



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miércoles, 10 de septiembre de 2014

Desfiladero de los Piscárdanos

El río Odra, tras su nacimiento y paso por el pueblo de Fuenteodra, forma un aislado desfiladero a medio camino de las peñas Ulaña y Amaya. Entre pequeños saltos y aguas impetuosas, el río logra abrirse paso entre las rocas calcáreas hasta salir junto al pueblo de Congosto. En su interior se forman interesantes cuevas que fueron habitadas en el pasado. Aunque en algunos puntos no haya caminos claros, se trata de una ruta fácil que tiene algo de aventura ya que se trata de salvar el recorrido entre el valle de Humada y el pueblo de Congosto.

El origen del llamativo nombre de los Piscárdanos, tiene varias teorías: para unos significaría "pies cárdenos" por lo agreste del camino, para otros, provendría del topónimo cántabro "pis" con el significado de río y "car" roca, con lo que sería "río de rocas". En el también burgalés Valle de Manzanedo, existe la llamada Hoya y Cueva del Piscarciano, supuestamente de origen similar.

Congosto


Iniciamos la ruta en el recóndito pueblo de Congosto, emplazado en la comarca de Amaya. Llegaremos saliendo por la autovía de León hasta tomar el desvío a Villadiego. En esta localidad, tomamos la carretera hacia Humada. Al llegar a los Ordejones, tomaremos la carretera local a nuestra izquierda que a través de Ordejón de Abajo nos lleva a la aldea de Congosto, donde muere la carretera. El pueblo, muy disminuido, conserva aún cierta vida ganadera. Su iglesia románica se mantiene en buen estado sobre una atalaya dominando el pueblo y la entrada del desfiladero. En el centro del pueblo, dejamos el coche.

Salimos de Congosto siguiendo la orilla del Odra hacia el desfiladero de los Piscárdanos.
Tomamos el camino que discurre a los pies del altozano de la iglesia, junto al río Odra, que queda a nuestra derecha.
Dejamos Congosto caminando por un ancho camino entre verdes prados. El desfiladero se intuye cercano ya que divisamos una gran muralla vegetal frente a nosotros flanqueada por paredes rocosas camufladas entre la espesura. Entramos en el desfiladero. El camino se convierte rápidamente en senda y caminamos sin dificultad por la orilla dejando el río siempre a nuestra derecha. El Odra se va encajonando y estrechando entre escarpadas peñas a los dos lados. Al ser su naturaleza caliza, como todas las montañas de las Loras, hay multitud de cuevas y oquedades en sus paredes.

Cuevas en las paredes de la margen derecha del río.
Tras recorrer apenas un kilómetro, la muralla rocosa forma un amplio arco a nuestra izquierda. Arriba divisamos grandes oquedades en la roca. Una de ellas, la más visible, es la llama Cueva del Cartujo porque cuenta la tradición que en ella vivió durante algún tiempo un ermitaño de esta orden. Es fácil encaramarse por la ladera y llegar hasta ella, ubicada unos 100 metros ladera arriba. Una cuerda en la entrada de la cueva, nos ayuda a penetrar en su interior donde hay restos inconfundibles de habitación y de haber servido de vivienda. Las vistas del desfiladero desde aquí son magníficas.

Cueva del Cartujo.
Descendemos y nos incorporamos de nuevo al camino y continuamos por la margen del río penetrando más en el desfiladero, cada vez más espeso de vegetación.

Iniciamos el recorrido dentro del desfiladero.
El camino está señalizado como PR y en cierto punto, señalizado, debemos cruzar el río. No hay gran dificultad porque en el punto indicado el Odra forma un pequeño vado. Sin duda en épocas lluviosas puede resultar dificultoso pues las orillas son bajas.

Cruzamos el río Odra.
Continuamos por la otra orilla, ya por terreno más despejado, ya que la senda se eleva unos metros sobre la ladera lo cual nos facilita el progreso. Las vistas sobre el desfiladero son mejores ya que estamos unos metros sobre el nivel del río.

Progresamos por el desfiladero hacia el Valle de Humada.
Poco a poco vamos progresamos dentro del desfiladero y dejamos atrás los tramos más angostos. Ya cerca de su extremo norte, pasaremos junto a un lugar llamado el Pozo de la Olla, en el cual el río forma una pequeña cascada que cae sobre un profundo pozo. 

Pozo de la Olla.
Seguimos y abandonamos el desfiladero atravesando una angostura entre enormes paredones rocosos, saliendo ya a campo abierto entre prados.

Dejamos el desfiladero atrás.
Desde aquí, no hay ya caminos marcados, y lo mejor es continuar siguiendo como referencia la margen del río, que queda ahora oculto bajo una muralla vegetal a nuestra izquierda y debemos cruzar. Buscamos el mejor sitio, tarea nada fácil ya que el lecho del río es profundo y la vegetación forma una espesa muralla difícil de atravesar. Con mucha precaución, encontramos un pequeño vado en el que conseguimos pasar a la otra orilla, incorporándonos a un camino que rápidamente gira a la izquierda.

En el camino de regreso, nos acompaña la mole de Peña Ulaña a nuestra izquierda.
El camino, gira hacia el oeste, ya a la vista de la Peña Amaya que queda frente a nosotros.

Divisamos la Peña Amaya en primer término y Albacastro detrás,
Este camino realmente se dirige al pueblo de Villamartín de Villadiego, ubicado en la misma base de la peña, por lo que debemos salirnos de él por una linde tierra para ascender hacia las elevaciones rocosas directamente sobre el desfiladero, que queda ahora a nuestra izquierda oculto. La subida por caminos inciertos es sencilla y sin ninguna dificultad. Desde esta altura, contemplamos mirando al norte el Valle de Humada, hacia el oeste las Peñas Amaya y Albacastro y hacia el el este las Peñas Castillo y Ulaña.

Valle de Humada.
Por este cordal rocoso, emprendemos el regreso definitivo hacia el sur. La orientación es fácil por que siempre tendremos el desfiladero y el río a nuestra izquierda y la inconfundible silueta de la Peña Amaya como referencia a nuestra derecha.


Video
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Vista de la Peña Amaya desde el camino de vuelta a Congosto.
En seguida, visualizamos un camino que viene por nuestra derecha, al cual nos incorporamos. Por él, llegaremos al pueblo de Congosto en apenas quince minutos. Divisamos el caserío ya desde lejos abajo.

Volvemos a Congosto por la parte alta del desfiladero.

Desfiladero de los Piscárdanos




Notas:

- Son muchos los lugares que pueden visitarse en el entorno del desfiladero de los Piscárdanos: las peñas Amaya y Ulaña están cercanas, los pueblos de Villadiego y Sasamón son lugar de paso donde podemos parar y comer.
- Tras pasar el desfiladero, no hay un camino claro para dar la vuelta hacia Congosto. La referencia es que hay que cruzar el río en el lugar más apropiado y retornar teniendo la Peña Amaya a nuestra derecha y el desfiladero a nuestra izquierda.
- En época de lluvias como la primavera o el otoño tardío e invierno, el río Odra puede ir muy crecido y ser imposible realizar esta ruta. La mejor estación es por tanto el verano.

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jueves, 4 de septiembre de 2014

Los Pancrudos

Dentro del sector riojano de la Sierra de la Demanda, muy cerca del San Lorenzo, se hallan los Pancrudos, tres cimas de altitud superior a los 2000 metros. Se ubican en una estribación de la sierra que desciende de norte a sur hacia el río Najerilla. Ascenderemos a la primera y más alta de estas tres cumbres, el llamado Alto de Pancrudo (2079 m.), por su vertiente este, remontando el bonito valle del río Cárdenas.

El acceso al Valle de Cárdenas se realiza desde el Monasterio de San Millán de la Cogolla. Para llegar desde Burgos, debemos tomar la carretera N-120 hasta
Santo Domingo de la Calzada, donde nos desviamos a la derecha por una carretera local que a través de Cirueña y Villar de Torre, nos deja en el monasterio. Desde aquí, solo tenemos que continuar por la carretera que se adentra en el valle, que se va estrechando y ganando altitud a medida que progresamos. Tras pasar por la población de El Río, en unos 7 kilómetros, se convierte en pista de montaña que asciende en zigzag por la ladera oriental de la sierra.
El estado del piso es bueno y en buenas condiciones sería posible ascender hasta la misma cresta de la Sierra de la Demanda. Nos encontramos en abril y hay nieve desde la cota 1400 por lo que dejamos el coche en la cota 1480 y emprendemos la marcha caminando.

Subimos por una pista hacia las cumbres de la Demanda Riojana.
El recorrido se desarrolla entre robledales y manchas de hayedos, hasta salir a cielo abierto y continuar por desnudas pistas, ya a la vista de las cumbres que nos rodean. El Valle de Cárdenas se muestra a nuestra derecha atrás sumergido en la vegetación. Recorremos las últimas curvas hasta alcanzar la amplia pista que recorre toda la línea de cumbres de la Demanda Riojana. Estamos en el Portillo de Nestaza (1829 m.), a medio camino entre el pico San Lorenzo y la zona de Valdezcaray y los Pancrudos.


Desde aquí, visualizamos hacia el oeste el pico San Lorenzo (2271 metros) y apreciamos incluso el remonte que sube desde la cercana pista de Valdezcaray. Los Pancrudos se emplazan a nuestra izquierda hacia el sur. Mirando hacia el N-NO. tenemos una impresionante panorámica de la Sierra de la Demanda sobre el Valle de Ezcaray y divisamos incluso las cumbres más lejanas de su tramo burgalés, con el pico San Millán (2131 m.) de fondo.

Divisamos el San Lorenzo desde el Portillo de Nestaza.

Video desde la cumbre del Alto del Pancrudo

video


Continuamos por la pista a la izquierda hacia los Pancrudos, siguiendo el cordal que se separa de la línea principal y baja hacia el sur. Los Pancrudos están a casi 2100 metros, por lo que la pista incrementa la pendiente desde el portillo.

Debemos superar una fuerte pendiente hacia el Alto del Pancrudo.
Tras pasar un primer alto a 1964 metros y bajar a un collado, emprendemos el ascenso definitivo al primer Pancrudo por una larga cuesta ganando 150 metros de desnivel. Llegamos al Alto de Pancrudo (2079 metros). Buzón en la cima. Es el primero de las tres cimas. Las dos siguientes se visualizan mirando hacia el sur. Observamos en esa dirección tras ellas el Pantano de Mansilla y la zona de los Viniegras y la Sierra de Urbión de fondo.

Cumbre del Alto del Pancrudo (2079 m.) el más alto de la cadena de cumbres de los Pancrudos.
Hacia el N.-NO. divisamos el cordal principal de la Sierra de la Demanda, destacando claramente su máxima altura, el pico San Lorenzo. Hacia el E. el Valle de Río Tobía y las últimas estribaciones de la Demanda que pierde altitud en sus límites con la Tierra de Cameros.

Mirando hacia el SE. divisamos las últimas estribaciones de la Demanda. Detrás: la Sierra Cebollera.
Sierra del San Lorenzo desde el Alto del Pancrudo.
Aunque existen alternativas para retornar al Valle de Cárdenas, desde donde hemos empezado la excursión, la manera más rápida de retornar al vehículo es volver por el mismo itinerario.

Bonita vista del Valle de Cárdenas regresando hacia el coche.

Los Pancrudos


Notas:

- La excursión se puede combinar con una visita al Monasterio de San Millán de la Cogolla, que se halla en la cabecera del Valle de Cárdenas y es de obligado paso.
- Otra posible ascensión a los Pancrudos podría hacerse desde Ezcaray ascendiendo a las pistas de esquí y desde allí acercarse hasta el Portillo de Nestaza por la pista que recorre la sierra (sería posible llegar incluso en coche).
- Desde el sur también es posible subir a los Pancrudos desde las inmediaciones del Pantano de Mansilla remontando toda la línea de cumbres.

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