martes, 13 de enero de 2015

Castro del Perul

La Peña El Perul se ubica en la comarca de las loras, a 16 kilómetros de Villadiego y escasamente 38 de Burgos. Aunque de modesta altitud (1160 metros), destaca enormemente sobre su entorno. En su cima albergó durante la Edad del Hierro un castro celtibérico del que aún permanecen algunos restos sus murallas. La ruta partirá del pueblo de Quintanilla Pedro Abarca para, tras pasar por la ermita de Santa Isabel o Virgen del Robledillo, enclavada en evocador paraje, ascender a lo alto de la peña. El retorno puede realizarse por el mismo itinerario completando casi 12 kilómetros. Si se tienen fuerzas y tiempo, una interesante alternativa es regresar por el pueblo de Ruyales del Páramo, visitando por el camino Acedillo y dos sorprendentes dólmenes del Neolítico, erigidos hace más de cinco mil años. En la entrada se intercalarán fotos tomadas tanto en invierno como en primavera.

Para llegar a Quintanilla Pedro Abarca, la alternativa más rápida es salir de Burgos por la carretera de Aguilar para, tras sobrepasar Ubierna, tomar en 11 kilómetros el desvío a mano izquierda a Huérmeces. En apenas dos kilómetros, tomamos a mano derecha el ramal que tras pasar San Pantaleón del Páramo, nos deja en el pueblo. Otro posible acceso es a través del Valle de Santibáñez a donde llegaremos por la carretera de Quintanadueñas. Justo a la entrada, frente la bonita iglesia románica, dejaremos el coche. 

Quintanilla Pedro Abarca

El pueblo, de pequeñas dimensiones y bien arreglado, se halla en el interior de un pequeño diapiro, presentándose rodeado de molinos eólicos que dominan todas las alturas a su alrededor. El entorno del pueblo está compuesto de antiguos terrenos datados en el Triásico de Keuper, de hace más de 200 millones de años y es zona de transición entre la cuenca del Duero y las Parameras de la Lora por lo que toda la zona tiene un gran interés geológico.

El camino hasta la peña del Perul es sencillo, ya que se halla junto a la amplia pista que une los pueblos de Quintanilla Pedro Abarca y Acedillo.

Crestón calizo en el interior del diapiro, en el término de los Molares junto al camino de Quintanilla Pedro Abarca a Acedillo.
Nada más salir del pueblo, a mano derecha de la pista, a unos cien metros, discurre otro camino en paralelo. Podemos continuar por la pista o, antes de llegar al bosque, atravesar la linde de un campo de labor e incorporarnos a este camino. En ambos casos, en apenas un kilómetro llegamos al entorno de la ermita de Santa Isabel o Virgen del Robledillo. 
Nos adentramos en el robledal. La pista es amplia y está bien arreglada y frecuentemente es utilizada por vehículos para pasar de un pueblo al otro.

La pista atraviesa el bosque entre Quintanilla y Acedillo.
Al poco de entrar en el bosque, llegamos a un área recreativa junto a la ermita de Santa Isabel también llamada Virgen del Robledillo. La ermita es compartida por Acedillo y Quintanilla Pedro Abarca y se ubica en un evocador lugar, escondida en lo más profundo del bosque. Hay mesas y fuente por lo que es buen sitio para parar y descansar.

área recreativa y ermita de la Virgen del Robledillo, entre Quintanilla Pedro Abarca y Acedillo.
Ermita de Santa Isabel o Virgen del Robledillo.
Continuamos por el camino y salimos del bosque, visualizando ya la peña del Perul a nuestra derecha. A nuestra izquierda, unos metros más adelante, un pinar sustituye al robledal. Al fondo, se atisba las peñas que rodean el pueblo de Acedillo. Emprendemos la ascensión al Perul.

El Perul.
El desnivel es pequeño, apenas 100 metros. Para subir, tomamos a la derecha un señalizado camino que asciende por el lado oriental de la peña. Es el llamado Camino Real del Caracol. A media subida, hay un panel explicando que este camino fue construido en el siglo XVIII para facilitar el transporte de mercancías entre los puertos cántabros y la meseta.

Subimos por el Camino del Caracol al Perul.

Subimos por la pista, cómoda, hasta alcanzar un pequeño collado que separa la peña del Perul y las elevaciones que cierran por el norte el valle donde se ubican San Pantaleón y Quintanilla.
Allí mismo, tomamos la senda que sube a mano izquierda a lo alto del Perul. Un panel nos indica el punto exacto en que debemos tomar esta trocha.
Tras un pequeño esfuerzo, accedemos a la meseta superior de la peña. Ésta se presenta fuertemente basculada hacia al norte, ya que el borde sur de la peña está fallada y cabalgada en esa dirección. Geológicamente se trata de un claro ejemplo de sinclinal colgado. Todo su perímetro sur está cubierto de molinos eólicos. Toda la estructura es una sinclinal colgado.


En este bloque calizo cercano a la cumbre, podemos apreciar la fuerte inclinación de la meseta superior de la peña en sentido N-S.
Mirando hacia el norte, visualizamos en un día claro las cumbres nevadas de la Montaña Palentina.

Cumbre del Perul
Hacia el sur, podemos contemplar una enorme extensión de la meseta. Precisamente la peña y loras adyacentes son el punto de transición entre las loras y la Cuenca del Duero. 
Llegamos a la cumbre, ubicada muy cerca del punto por el que hemos accedido. Hay un hito geodésico y un buzón del Club Mirandés de Montaña, establecido en 1989.


Panorámica desde el Perul mirando hacia el sur.
En la meseta de la Peña El Perul se han identificado restos de murallas levantados por asentamientos celtibéricos. Los restos son aún muy evidentes y los encontramos fácilmente alineados por su lado norte (a escasa distancia de la cumbre) y por su lado oeste. Estos dos flancos son precisamente los más vulnerables si se quiere acceder a la peña. Los restos pueden datarse entre los siglo V. y I. antes de Cristo.

Imágenes de los restos de murallas celtibéricas del antiguo castro.


Aquí podríamos terminar nuestra excursión, regresando por el mismo itinerario a Quintanilla Pedro Abarca. El trayecto completo de ida y vuelta supone entonces 11,7 kilómetros y algo más de tres horas.
Si tenemos tiempo y fuerzas, pudiéramos completar la visita a esta solitaria comarca continuando y descender del Perul por su lado occidental hasta el pueblo de Acedillo. Desde aquí, retornaríamos por el sur atravesando campos de labor por el pueblo de Ruyales del Páramo. Entre ambos, visitaríamos los restos de dos dólmenes del Neolítico.


ALTERNATIVA: RETORNO POR RUYALES DEL PÁRAMO

Desde el extremo occidental del castro, junto a los restos de muralla, descendemos a la gran pista construida en 2005 para la instalación de los molinos eólicos. Por ella bajamos rápidamente hacia el pueblo de Acedillo, que ya divisamos a nuestra izquierda. La marcha es se produce por una amplia pista flanqueada por estos gigantes que superan en altura incluso a las muelas rocosas sobre la que están levantados.


Abandonamos definitivamente el entorno del Perul y llegamos a las primeras casas de Acedillo.

Vista del pueblo de Acedillo y valle del río Hormazuela desde la cumbre del Perul.
El pueblo, en otro tiempo muy reducido, ha sido reformado en los últimos años. Podemos entrar en el pueblo, visitar su iglesia y retornar a la pista. Unos metros más adelante, gira de nuevo al este en dirección a Quintanilla, dejando ahora la peña a nuestra izquierda.

Acedillo


Continuamos durante algo más de medio kilómetro hasta llegar a un cruce donde sale un camino a la derecha. Si seguimos resto, enlazaríamos definitivamente con el camino de vuelta a Quintanilla a través del bosque. Tomamos el desvío y continuamos por un despejado camino entre campos de labor, dejando el Perul atrás. Se trata del antiguo camino que unía Acedillo con Quintanilla Pedro Abarca, una alternativa al anterior referido. 
La marcha es fácil y recorremos un kilómetro más hasta llegar a la linde de un cerrado pinar junto a un cruce.
Continuamos por una pista que sigue la linde de un pinar.
El camino continua siguiendo el borde del pinar que queda a nuestra izquierda durante unos dos kilómetros.
Depués, nos introducimos en el bosque para salir en poco a un camino, que recorre de sur a norte el borde oriental del pinar. 
Se trata del Camino Real del Caracol y nos desviamos a mano derecha dirección sur.
Nos encontramos en invierno y el camino, que separa campos de labor, se presenta muy embarrado ya que es utilizado por vehículos agrícolas. Este camino es el que se dirige indefectiblemente hacia el sur a la búsqueda de los dos dólmenes que buscamos. Recorremos unos dos kilómetros por terreno despejado. Es en este tramo donde más posibilidades tenemos de perder la orientación ya que a menudo salen caminos laterales. Si no disponemos de un GPS podemos dudar del camino correcto a tomar en algunos cruces. Si miramos hacia atrás, divisamos el Perul sobresaliendo sobre el pinar.

Vista del Perul desde el camino hacia los dólmenes de Ruyales.
En casi dos kilómetros de caminata entre patatales y barbechos, visualizamos por fin a la derecha, en medio de un erial, el dolmen identificado como Ruyales 2. Se trata de una acumulación de piedras que destaca sobre el llano circundante formado por campos de labor. Al ser invierno, podemos atravesar fácilmente el campo, muy embarrado y llegar al dolmen. Apreciamos sin ninguna duda que se tratan de los restos de un megalito. Hay dos grandes lajas, restos de las muchas más que tuvieron que conformar la cámara funeraria, De ellas, parte una larga alineación de piedras que en su día tuvieron que formar el corredor. 

Dolmen de Ruyales 2

Dejamos el dolmen y buscamos el otro llamado Ruyales 1, de mayores dimensiones. Lo hallamos muy cerca. Solo tenemos que continuar por el camino que traíamos y en doscientos metros, tomar el desvío a la derecha para, en otros doscientos metros más, divisar ya el dolmen en medio de otro campo de labor. Nos acercamos a él con ciertas dificultades superando los terrenos embarrados y blandos. Su estado de conservación es mucho mejor que el anterior. La cámara aún mantiene 5 o 6 lajas en muy buen estado. Algunos de los monolitos que formaban el corredor aún se aprecian alineados y en posición vertical. El conjunto es más armónico que su vecino Ruyales 2 y no cabe duda que hace cinco mil años, cuando se levantó, tuvo que ser un gran monumento. Su posición, en un terreno llano, visible desde gran distancia, concuerda con el concepto de emplazamiento de otros megalitos que se conocen.
Ambos dólmenes fueron erigidos alrededor de tres mil años antes de Cristo, por lo que han tenido que sobrevivir a la intensa labor de los agricultores que han despejado, arado y trabajado en estos campos durante siglos.

Dolmen de Ruyales 1

(fotos tomadas en primavera)
Dejamos el dolmen y retornamos al cruce con el camino que traíamos. Nos desviamos hacia el este siguiendo una amplia y clara pista que sin pérdida alguna nos debe conducir al pueblo de Ruyales del Páramo, no visible aún. De nuevo es recomendable disponer de un aparato GPS o al menos llevar planos o brújula porque en estos extensos campos es fácil perder el camino correcto.
Hasta Ruyales del Páramo tenemos aproximadamente dos kilómetros. A nuestra izquierda contemplamos de nuevo el Perul. Nos damos cuenta que es observable desde una gran extensión de terreno por lo que sus moradores tuvieron que disfrutar de grandes vistas por lo que se entiende el emplazamiento del castro que hemos visitado.


Llegamos a Ruyales del Páramo. El pueblo, de reducidas dimensiones, se halla bastante reformado y todas sus calles están bien asfaltadas. Destaca la iglesia de los Santos Justo y Pastor, emplazada sobre un altozano junto al caserío y visible desde muy lejos.

Ruyales del Páramo


Nos queda ya poco para llegar a Quintanilla Pedro Abarca, ubicado exactamente en línea recta al norte de Ruyales. Salimos del pueblo por una amplia pista dejando la iglesia a nuestra derecha en lo alto.


Esta pista asciende hasta un pequeño altozano para emprender el descenso entre molinos eólicos hacia el vallejo donde se ubica Quintanilla Pedro Abarca. 
La distancia a cubrir es alrededor de kilómetro y medio que se nos hacen algo duros. La pista desemboca en la carretera, a escasamente cien metros de Quintanilla Pedro Abarca.


La distancia total que hemos recorrido es próxima a los veinte kilómetros desde que salimos a primera hora de la mañana.


Lo primero que vemos del pueblo es el ábside de la bonita iglesia románica que se asoma sobre la carretera y da la bienvenida a los escasos visitantes que vienen por estos pagos.


Iglesia de San Vicente de Quintanilla Pedro Abarca.

CASTRO DEL PERUL
Dificultad
Media. La subida al Perul es fácil. El retorno por Ruyales del Páramo resulta largo y dificultoso.
Ciclable
Sí (solo con terreno seco en verano).
Circular
Sí.
Orientación
Fácil desde Quintanilla al Perul pero muy complicado el retorno por Acedillo y Ruyales ya que transcurre en su mayor parte por caminos entre campos de labor sin ninguna señalización ni referencia clara.
Época recomendable
Todo el año pero evitar épocas lluviosas como la primavera. Al tratarse de terrenos parameros las temperaturas pueden ser muy extremas.
Inicio
Quintanilla Pedro Abarca.
Distancia de Burgos
34,4 kilómetros.
Tiempo total
Completo: 4 horas 15 minutos (dependiendo del tiempo que nos detengamos en el castro y los dólmenes) // Solo i/v al Perul: 1 hora 40 minutos.
Distancia total
Completo: 18,8 kilómetros. // Sólo i/v al Perul: 5,8 kilómetros.
Interés
Peña y castro celtibérico del Perul, pueblos pintorescos, dólmenes neolíticos, ermita de Santa Isabel, diapiro e iglesia románica de Quintanilla Pedro Abarca.
Altitud mínima
818 m.
Altitud máxima
1147 m.
Mapas
1:50000: 0167 Montorio; 0166 Villadiego
1:25000: 0167-3 Huérmeces; 0166-4 Villadiego


Notas:

- También se puede acceder al Perul desde el pueblo de Acedillo lógicamente. Aparte de la pista que viene de Quintanilla Pedro Abarca, podemos llegar a Acedillo por la carretera que desde el Valle de Santibáñez sube a las Hormazas y por Brullés y Coculina lega al pueblo. También es posible llegar por la carretera de Aguilar pero desviándonos a Villadiego por la Nuez de Arriba y Coculina.
- En el entorno de la ermita del Robledillo hay mesas y fuente para descansar y comer.
- Como se ha explicado, el retorno por Ruyales visitando los dólmenes es difícil porque no hay referencias para orientarse y transcurre por lindes de campos de labor.
- Excepto en verano con tiempo seco, algunos de los caminos pueden estar bastante embarrados.
- Podemos visitar otros diapiros en Poza de la Sal, el Valle de Mena, Salinillas de Bureba y Salinas de Rosío.



Diapiro de Poza de la Sal


Entradas relacionadas:

 Mapa topográfico


Perfil de elevación

Ver y descargar track en Wikiloc

2 comentarios:

  1. Hola Angel bur: Soy asiduo seguidor de tu blog y, además de felicitarte por el mismo, quisiera hacer una puntualización relativa al diapiro de Quintanilla Pedro Abarca: a diferencia del de Poza, en éste no existe pitón ofítico en el centro, únicamente ofitas dispersas por varias tierras de labor casi completamente llanas. La fotografía que incluyes en la entrada relacionándola con un afloramiento ofítico no es en realidad más que una cresta caliza que se encuentra en el paraje denominado "Molares", ya en la periferia del diapiro, en el cruce de caminos hacia Robledillo y La Nuez de Arriba. Si observas el mapa geológico, se corresponde con el número 7 (calizas del Pürbeck), un poco al norte del diapiro. No soy geólogo, pero después del detenido estudio del mapa y del reconocimiento exhaustivo de la zona la pasada Semana Santa creo que no estoy muy equivocado. En la zona hay otros afloramientos diapíricos, pero todos adoptan la forma más evolucionada, que es la de rocas ofíticas dispersas entre tierras de cultivo. El diapiro de Quintanilla es peculiar, entre otras cosas, por eso, por su alto grado de evolución.
    Un saludo y, de nuevo, enhorabuena por tu blog

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  2. Muchas gracias por tus comentarios. Pues te comento: puedo estar equivocado, pero llevaba GPS y este afloramiento lo identifiqué in situ y claramente con la zona marcada en 1 en el mapa geológico 167 Montorio (ofitas de Keuper). Lo he vuelto a revisar con el track sobre el mapa. Como me encajaba, lo identifiqué rápidamente como el centro ofítico del diapiro porque me correspondía con la zona 1. Pero he reconocer que ciertamente no llegué hasta él in situ (estaba muy embarrado el campo alrededor), sino que lo observé desde la distancia. Seguramente será y te doy la razón como comentas, un crestón calizo sobresaliente, quitaré la nota publicada respecto. La próxima vez que ande por esas tierras, lo verificaré de nuevo e intentaré buscar ofitas entonces por las zonas cercanas como comentas. Por cierto, he visto que en los cercanos Montorio y Castrillo de Rucios existen diapiros también. Aunque conozco estos lugares, también tengo pensado acercarme próximamente a ver lo que se encuentra. Un saludo muy cordial y de nuevo gracias por la muy interesante observación.

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