sábado, 21 de noviembre de 2015

Pirineo Catalán: P.N. de Aigües Tortes (I) - Ribera del San Nicolás

De vuelta a los Pirineos, esta vez nos acercamos al Pirineo Catalán. Muy cerca del límite entre las provincias de Lérida y Huesca se sitúa el extraordinario Parque Nacional de Aigües Tortes i Estany de San Maurici, famoso por sus impactantes paisajes. En la excursión, partiremos de la localidad ilerdense de Boí para siguiendo la ribera del río San Nicolás remontar el valle hasta el hermoso paraje del Estany Llong, un espectacular lago de alta montaña.


Parque Nacional de Aigües Tortes





Ubicación de Aigües Tortes dentro de los Pirineos



El recorrido es muy frecuentado por turistas sobre todo en los meses de verano. Como está perfectamente señalizado y no ofrece ninguna dificultad técnica, es también muy visitado por familias. El resultado es que en los meses de verano suele estar bastante atestado de gente.
El inicio de la ruta caminando se realiza desde el llamado Planell de San Esperit, a donde solo puede llegarse mediante vehículos todoterreno puestos a disposición por el parque y que salen de la localidad ilerdense de Boí. Es necesario entonces sacar el billete a primera hora de la mañana en la oficina que hay en la localidad y esperar a uno de los muchos taxis que suben y bajan.

Inicio de la excursión en el Planell d'Esperit
El vehículo que nos sube, cubre entonces los 10 kilómetros que hay hasta el inicio. El recorrido siguiendo la ribera del río San Nicolás es un buen aperitivo para lo que nos espera. La vuelta se producirá en sentido inverso en los mismo vehículos. Así pues el billete que se saca en Boí es de ida y vuelta.

Recorremos el parque por un sendero
En la explanada de San Esperit, bajamos del coche y comenzamos la excursión. Desde el comienzo, caminamos por un camino en perfecto estado que no nos abandonará hasta el mismo lago Estany Llong, destino de nuestro recorrido.
El sendero sigue en todo momento el curso del río San Nicolás, que mantenemos siempre a nuestra derecha. Nos internamos en el valle que ha formado el río, flanqueados por imponentes cumbres que superan los 2500 metros de altitud.


Aigües Tortes: camino del Estany Llong
En unos tres kilómetros de recorrido, el sendero tuerce ligeramente hacia el NE. Atravesamos por una pasarela el río y continuamos por la otra orilla, acercándonos al bosque.

Cruzamos el río San Nicolás por una pasarela
Nada más entrar en el bosque, el sendero se transforma en pista forestal y asciende con cierta pendiente buscando el lago que se halla a una cota superior. De hecho el río San Nicolás que seguimos es el desagüe natural del lago. A nuestra izquierda se precipita formando pequeños saltos entre las rocas.
Poco antes de llegar, dejaremos a nuestra izquierda el refugio del Estany Llong, de pequeñas dimensiones.

Refugio d'Estany Llong
En doscientos metros, llegamos por fin al destino de nuestra ruta: el magnífico "lago largo" o Estany Llong en catalán, ubicado en un extraordinario paraje rodeado de montañas.

Nos acercamos al destino de nuestra ruta.
Sus arboladas orillas son un magnífico lugar para parar, tumbarse y comer recreándonos en el entorno. Estamos en el corazón del parque de Aigües Tortes, en uno de los parajes más bellos de los Pirineos. Nos hallamos muy cerca del Valle de Arán, que se abre unos pocos kilómetros al norte. Si continuáramos por el sendero hacia el E. y tras ascender al portillo de Espot, descenderíamos al otro sector del parque nacional, el lago de San Mauricio. Su visita será el objeto de una nueva entrada en este blog.


El Estany Llong.
Retornaremos al Planell de Esperit por el mismo itinerario. Poco antes de llegar, podemos cruzar el río por una pasarela para continuar por la otra orilla siguiendo un camino habilitado para inválidos (una estructura de madera). Por él llegamos hasta el aparcamiento de todoterrenos-taxi y descubrir nuevos rincones y perspectivas del parque.


P.N. DE AIGÜES TORTES - RIBERA DEL SAN NICOLÁS
Dificultad
Baja.
Ciclable
No (está prohibido circular en bicicleta por el interior del P.N.)
Circular
No.
Orientación
Fácil, todo el recorrido está señalizado
Época recomendable
Todo el año.
Inicio
Centro de visitantes de Sant Esperit (Boí, Lérida)
Distancias
Burgos (497 kms); Jaca (174 kms); Lérida (103 kms); Zaragoza (251 kms).
Tiempo total
3 horas 30 minutos.
Distancia total
10,1 kilómetros.
Interés
Paisajes de alta montaña, lago Estany Llong, iglesias románicas de Boí yTaüll, pueblos pintorescos del Pirineo catalán.
Altitud mínima
1760 m.
Altitud máxima
1996 m.
Mapas
1:50000: 0181 Esterri d'Aneu.
1:25000: 0181-3 Boí.


g

Notas:
- El recorrido es muy fácil y sencillo, apto para todos los públicos. Son frecuentes las familias que pasan el día completo en el parque.
- En los meses de julio y agosto suele estar el parque atestado de turistas y no queda más remedio que hacer cola para montar a uno de los taxis que suben y bajan desde Boí.
- La localidad más grande de la zona y buen sitio para pernoctar es el Pont de Suert, a 19 kilómetros de Boí, puerta del Parque Nacional.



El Pont de Suert


- Los pueblos del entorno son famosos por sus iglesias románicas, de estilo diferente a las castellanas. Destacan entre ellas las iglesias de Boí y de Taüll, este último ubicado unos tres kilómetros valle arriba de la primera localidad.





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lunes, 16 de noviembre de 2015

Anyuela desde Pradoluengo

En esta excursión recorremos los montes que separan las villas de Pradoluengo y Fresneda de la Sierra, dentro de la cara norte de la Sierra de la Demanda. Desde el primer pueblo, saldremos por el Camino de San Antonio, para ascender por pistas forestales hacia el pico Anyuela, desde donde dispondremos de extraordinarias panorámicas sobre el norte de la sierra y el Valle de San Vicente.

Llegamos a Pradoluengo, como siempre, por dos itinerarios posibles: tomando la carretera de los pantanos y tras pasar Villasur de Herreros coger el desvío a Pradoluengo o, a través de la N-620 de Burgos a Logroño, tomando el desvío en Belorado.
Dentro del pueblo, debemos atravesarlo saliendo por su extremo oriental por el llamado Camino de San Antonio, que lleva al caserío del mismo nombre. Se trata del antiguo camino a cuyos lados se levantaban las fábricas y batanes que tanta fama dieron a la villa.
Al comienzo de la pista, cerca de las primeras casas de Pradoluengo, dejamos el coche junto al camino.

Salimos de Pradoluengo por el camino de San Antonio.
Emprendemos el camino por la pista. Al fondo, divisamos las cumbres que se levantan sobre el valle del río de Pradoluengo (también llamado Oropesa), donde nos situamos. A la derecha, junto al cauce del río, observamos las antiguas edificaciones industriales textiles, hoy abandonadas y en ruinas.


En algo menos de dos kilómetros, llegamos a un gran cruce, donde hay un casa refugio y un merendero. Si seguimos por la derecha, remontaríamos el cauce del río hacia el Nacedero (ver la entrada el Nacedero del Oropesa).


Nos desviamos a la izquierda en el cruce donde se halla el área recreativa.
Siguiendo de frente, continua el camino ascendiendo por pistas forestales bordeando el Nacedero y subiendo hacia el pico Remendía.

Valle del río de Pradoluengo en otoño.
Para subir al Anyuela, tomamos el camino que sale más a la izquierda desde la caseta y continuamos por él. Estamos en otoño y distinguimos claramente las manchas de caducifolias, de color rojizo, de los pinares de hoja perenne, verdes.
Panorámica del Valle del río de Pradoluengo y el Nacedero.
La pista enseguida gira bruscamente a la izquierda incrementando la pendiente y ganando altitud. Las vistas se ensanchan. Hacia el sur, divisamos el barranco del Nacedero entre la bruma matinal. El camino es amplio y cómodo, el avance por él es rápido y ganamos altura con suavidad.

Subimos al Anyuela por el pinar.
Tras un par de curvas, el camino se convierte en pista forestal, adentrándonos en el pinar. Nos flanquean enorme pinos a ambos lados.

En apenas veinte minutos, nos plantamos en la misma base del Anyuela, oculto por la masa de pinos que pueblan su ladera sur. Debemos recorrerla buscando el mejor acceso para emprender su ascensión.
Seguimos entonces por la pista hasta llegar a un gran collado justo al oeste de la cima.
Nos encontramos en el punto más bajo de un cordal de pequeñas cumbres que separan el Valle de San Vicente al norte, donde se halla Fresneda de la Sierra Tirón, del valle donde se asienta Pradoluengo, al sur. Estos montes se hallan cubiertos de pinares y son poco visitados.

El Anyuela desde el collado.
Desde el collado, a nuestra derecha, observamos un amplio cortafuegos que sube hacia la misma cima. Aunque el terreno está bastante sucio, subimos por su borde derecho con cierta facilidad, aunque debemos superar una fuerte pendiente. Tras un par de largos, con un pequeño descanso, nos plantamos por fin en la cumbre del Anyuela (1429 metros).

Cima del Anyuela (1429 metros).
Se trata de una loma amplia, pelada, con hito geodésico y sin buzón montañero. Es el lugar perfecto para descansar y disfrutar del paisaje. Hacia el norte las vistas nos llevan a los Montes de Oca, a nuestra izquierda, el Valle de San Vicente hacie el norte, y los Montes de Ayago detrás. A nuestros pies, la población de Fresneda de la Sierra Tirón y el Puerto de Pradilla, que sube hasta el límite con la Rioja para descender a continuación hacia Ezcaray.

Divisamos entre brumas el Puerto de Pradilla y los Montes de Ayago.
Hacia el sur las vistas son limitadas ya que desgraciadamente la niebla no ha levantado. 
Los picos Torocuervo y Remendía se mantienen ocultos pero divisamos a ratos la línea de cumbres de la Demanda en el sector entre el Alto de la Cruz y el Cabeza Aguílez. 
Entre el Anyuela y el Valle del Tirón contemplamos la cónica silueta de la montaña gemela del Picote de las Cabezas

El Picote de las Cabezas desde la cima del Anyuela.
Su visita sería posible desde donde nos situamos, pero para ello debiéramos descender por el cortafuegos hasta la pista que traíamos para continuar por ella a media ladera para tras bordear la montaña, ascender por su lado oriental prolongando enormemente la excursión. Dejaremos su ascenso para otro día partiendo de Fresneda de la Sierra Tirón.

El Picote de las Cabezas en primer término y el Anyuela detrás, vistos desde cerca del Torocuervo.
Tras descansar, emprendemos el regreso. Para hacer la ruta circular, continuaremos esta vez por el cordal tras haber descendido primero por el cortafuegos al collado mencionado anteriormente.

Bajando por el cordal, dejamos el Anyuela detrás nuestro,
Seguimos por la pista que recorre la cresta pasando tres pequeños altos, tras lo cual nos desviamos a nuestra izquierda por un ancho cortafuegos que desciende con elevada pendiente. Bajamos sin problemas por él para reincorporarnos a la pista que habíamos traído en la ida. Por ella, ya solo tenemos que cubrir los escasos dos kilómetros y medio que nos separan del Camino de San Antonio, a donde desembocamos muy cerca de donde habíamos dejado el coche y a escasa distancia de las primeras casas de Pradoluengo.

Regresamos al Camino de San Antonio cerca de Pradoluengo.


ANYUELA DESDE PRADOLUENGO
Dificultad
Baja.
Ciclable
Sí.
Circular
Sí.
Orientación
Difícil si no se lleva GPS.
Época recomendable
Todo el año, recomendable en otoño.
Inicio
Inicio del Camino de San Antonio (Pradoluengo).
Distancia de Burgos
47,5 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 20 minutos.
Distancia total
10,1 kilómetros.
Interés
Panorámicas del sector sur de la Demanda, vistas sobre el Nacedero del Pradoluengo, paisajes otoñales, pistas forestales.
Altitud mínima
1000 m.
Altitud máxima
1427 m.
Mapas
1:50000: 0239 Pradoluengo; 0240 Ezcaray.
1:25000: 0239-2 Pradoluengo; 0240-1 Valgañón.





Notas:
- La ruta es sencilla y muy agradable de recorrer, aunque hay que tener cuidado de no perderse entre los múltiples caminos y senderos que aparecen en los altos donde se halla la montaña.
- Al pico Anyuela podemos ascender también por su vertiente norte partiendo del pueblo de Fresneda de la Sierra Tirón. Saliendo de la localidad por el camino de Pradoluengo, tras ascender al cordal, enlazamos con el collado anterior a la cima.
- En Pradoluengo podemos comer y descansar tras la ruta.


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lunes, 9 de noviembre de 2015

Los tejos de la Horadada

En uno de los barrancos más escondidos y sombríos de la Sierra de la Tesla, a 300 metros sobre el Ebro, se halla el mejor bosque de tejos de la provincia de Burgos. Se compone de 64 magníficos ejemplares de esta escasa y rara conífera, antaño abundante, y hoy muy reducida en apartados emplazamientos. Accederemos con cierta facilidad desde el pueblo de Panizares, en el Valle de Valdivielso y completaremos la excursión bajando al Ebro para retornar por Tartalés de Cilla, donde visitamos el eremitorio de San Pedro.

Llegaremos a Panizares por la carretera de Burgos a Villarcayo. Tras pasar el Páramo de Masa y descender el Puerto de la Mazorra, tomamos en Valdenoceda la N-232 de Santander a Logroño. Sin pérdida y tras pasar varios pueblos dentro del Valle de Valdivielso, llegamos a Panizares. Aparcamos el coche junto a su espléndida iglesia románica. Justo allí, comienza el camino de la sierra: una amplia pista en su primer tramo, que se introduce rápido en los interiores de la Tesla entre grandes bosques de pinos.

Salimos de Panizares por el camino de la sierra, junto a la iglesia.
El camino gana altitud suavemente, caminamos con facilidad. Tras varias vueltas y recodos entre las altas paredes de la sierra, llegaremos Collado de la Llana, un amplio llano entre el cordal de la sierra y los barrancos que se desploman sobre el río Ebro por el sur. Caminamos por la pista entre pinos por terrenos solitarios. A nuestra izquierda seguimos paralelos a la cresta por la que deberemos descender al barranco de los tejos.
Nos dirigimos por una buena pista hacia el Collado de la Llana.
Pese a que por nuestra derecha y delante de nosotros, las laderas se desploman en empinados cantiles sobre el río Ebro, desde donde estamos solo vemos árboles. Continuamos por el camino buscando el desvío a nuestra izquierda que nos suba a la cresta.




La pista continua por el Collado de la Llana.
Llegamos junto a un aljibe, a mano izquierda de la pista que traemos y ésta gira 180 grados. El camino se estrecha y asciende rápido entre la vegetación. Seguimos por él y nos encaramamos sin dificultades a la cresta. Por ella, siguiendo una estrecha trocha entre árboles, continuamos buscando el inicio del barranco.

Al llegar junto a un aljibe, el camino gira180 grados para ascender hacia la cresta sobre el barranco de los tejos.
A nuestra derecha tenemos buenas vistas del Valle de Valdivielso abajo y la Sierra de la Rasa detrás.

Amplias vistas desde la cabecera del barranco.
Llegamos por fin al extremo de la cresta y nos situamos sobre el inicio del barranco que desciende con elevada pendiente hasta el río Ebro, 300 metros más abajo. El sendero baja con decisión introduciéndose con rapidez en el bosque donde se hallan los primeros ejemplares de tejos. Antes de penetrar, nos tomamos un descanso porque las vistas que tenemos desde aquí sobre el Desfiladero de la Horadada son extraordinarias.


Video de la Horadada desde la cabecera del barranco de los tejos




De fondo, tenemos las tupidas y agrestes cumbres de la Sierra de la Llana. Es buen sitio para descansar y tomar aire antes de emprender el descenso.

Desde la cabecera del barranco divisamos la Sierra de la Llana.
Seguimos y entramos por fin en el bosque. Nada más penetrar, descubrimos los magníficos ejemplares de tejos, objeto de nuestra visita. Se trata de enormes árboles, todos centenarios que gozan de protección. Se conservan 64 unidades y cada uno está numerado con una chapita identificativa. Caminamos entre ellos por terreno muy desigual.
La humedad es muy elevada, por lo que hay que caminar con mucha precaución porque el suelo es muy resbaladizo al haber además muchas hojas caídas.
Notamos la humedad en nuestros cuerpos y equipos, todo queda empapado, pese a que estamos aún a finales del verano. La senda que traíamos desde arriba se difumina zigzagueando entre los enormes árboles. Lo angosto del barranco y lo elevado de las copas de los árboles hace que haya poca luz, pareciendo que caminamos por un bosque fantasma.

Video del bosque de los tejos





Dejamos los tejos atrás, que solo ocupan la parte más superior del barranco y continuamos el descenso. La senda es muy estrecha y la vegetación amenaza en cada momento con engullirlo. Pero no hay pérdida posible, porque no hay manera de salirse de él. En su parte final, se abre paso entre los paredones rocosos que caen sobre el fondo del desfiladero. Nos acercamos a él perdiendo altitud con rapidez.


Llegamos por fin a la base del barranco, directamente sobre la carretera de Oña a Trespaderne. Estamos en pleno Desfiladero de la Horadada.

Sendero en el tramo final del barranco.


La Sierra de la Llana frente a nosotros. A la izquierda, el pico Larra, a la derecha, el Miradores.
El retorno a Panizares desde aquí es problemático. Volver por el mismo itinerario, barranco arriba, no tiene gran atractivo porque sería muy duro remontar la elevada pendiente del sendero. Así que lo mejor, es retornar por el interior de la Sierra de la Tesla, donde entraremos desde el pueblo de Tartalés de Cilla. Desde él, atravesaremos el cordal sur de la sierra por un portillo para desde allí descender ya a Panizares, en el Valle de Valdivielso.

Recorremos medio kilómetro por la carretera de Oña a Trespaderne.
Así pues, continuamos por la carretera los apenas 500 metros que nos separan del desvío por la izquierda que sube a Tartalés. Justo allí, se encuentran las Cuevas de los Portugueses, conjunto de eremitorios excavados en la roca en la Alta Edad Media, que podemos visitar.


Subimos por la carretera hasta Tartalés de Cilla. El pueblo se asienta sobre un llano entre los dos cordales de la sierra y es de reducidas dimensiones. A la entrada del pueblo podemos reponer fuerzas, tomar agua de la fuente y visitar la iglesita románica.



Tartalés de Cilla


Por el extremo del pueblo sale la pista que recorriendo el interior de la Tesla se dirige al otro Tartalés, el apellidado de los Montes, ubicado a unos 7 kilómetros en pleno corazón de la sierra. Pero justo nada más salir, hallamos un panel indicando el camino por la izquierda que sube al eremitorio de San Pedro. Salimos y por un estrecho sendero, en apenas cinco minutos llegamos a las peñas donde se excavó el eremitorio, en la Alta Edad Media. Su ubicación es estratégica, sobre el pueblo y con buenas vistas sobre la Horadada.


Eremitorio de San Pedro

Una vez visitado, regresamos a la pista que une los dos Tartalés y continuamos en dirección al interior a la sierra. Por ella tenemos que caminar entre pinares casi tres kilómetros y medio. El camino es placentero, fácil, solo oímos el canto de los pájaros, no hay ruidos.. Aunque esta pista es utilizada para conectar los dos pueblos, no pasa ningún vehículo durante los tres cuartos de hora que transitamos por ella.
Dejamos Tartalés de Cilla atrás y nos adentramos en el interior de la sierra.
Camino de los Tartalés.
Salimos del bosque y nos situamos sobre un gran claro despejado de árboles, donde se juntan y unen varias pistas y caminos. Aquí, debemos tomar el sendero que sale por nuestra izquierda y se dirige hacia un cortafuegos. 


Tomamos el camino que se dirige hacia un cortafuegos. 
Nos salimos de la pista principal y continuamos por un sendero que gana altitud con suavidad hacia el mencionado cortafuegos. Poco antes de su comienzo, nos desviamos a la derecha por un marcado camino que se introduce rápidamente en un tupido pinar.


Este sendero, sin pérdida, asciende hacia el portillo por el que atravesaremos la sierra y bajaremos al Valle de Valdivielso. El camino, en buen estado, sube vertiginosamente entre pinares primero y hayas más tarde. 


A medida que subimos, las vistas sobre la ladera septentrional de la Tesla (la que posee mayores alturas) se van agrandando. Hacemos buenas fotos y disfrutamos de buenas panorámicas. Por fin llegamos al portillo, un pequeño paso entre los riscos del cordal sur de la Tesla. A la izquierda, vemos el sendero que asciende hasta el pico Coronilla. Su visita ha sido ya publicada en la entrada Sendero de Escalera. El entorno del portillo es buen lugar para descansar y relajarse contemplando los dos valles, antes de emprender el descenso final hacia Panizares.

Alcanzamos el portillo que atraviesa la sierra.
Desde el portillo disfrutamos de extraordinarias panorámicas sobre el Valle de Valdivielso.
Reemprendemos la marcha y nos incorporamos al camino que desciende. Éste es evidente y no hay pérdida alguna. Ya describimos este descenso en la entrada Sendero de Escalera. Se trata del empinado sendero que sube desde Panizares hasta el Alto de la Coronilla y cubre un desnivel de más de 600 metros discurriendo entre riscos y peñascos.

En el descenso, contemplamos los bellísimos Cuchillos de Panizares a nuestra derecha.
Así pues el descenso es vertiginoso y cubrimos rápidamente el desnivel. Aunque hay que tomar un mínimo de precaución, el sendero es seguro y cómodo. A nuestra derecha pasamos cerca de la magnífica estructura kárstica de los Cuchillos de Panizares.

Los Cuchillos de Panizares vistos desde el pueblo del mismo nombre.
Un pequeño esfuerzo final, y tras casi cinco horas, entramos en Panizares, origen de la magnífica excursión que hemos realizado.

Volvemos a Panizares, en el Valle de Valdivielso.


LOS TEJOS DE LA HORADADA
Dificultad
Media-alta por su longitud y ausencia de señalización.
Ciclable
Excepto el barranco de los tejos, todo el itinerario es ciclable.
Circular
Sí.
Orientación
Difícil por los continuos enlaces.
Época recomendable
Todo el año.
Inicio
Panizares.
Distancia de Burgos
70 kilómetros.
Tiempo total
4 horas 50 minutos.
Distancia total
15 kilómetros.
Interés
Bosque de tejos, pueblos pintorescos de Panizares y Tartalés de Cilla, eremitorio rupestre de San Pedro, paisajes de la Sierra de la Tesla y Llana.
Altitud mínima
530 m.
Altitud máxima
1056 m.
Mapas
1:50000: 0136-Oña.
1:25000: 0136-1 Trespaderne.




Notas:

- Aunque los caminos y pistas están en buen estado, los continuos cambios y enlaces hacen que la ruta pueda ser difícil si no se lleva un GPS o mapas.
- Como se ha descrito, el descenso a la Horadada por el bosque de los tejos se produce por un estrecho sendero entre vegetación donde el terreno es muy resbaladizo en algunos puntos.
- El eremitorio de San Pedro está muy cerca de Tartalés de Cilla y junto a la pista a Tartalés de los Montes. Su visita es muy aconsejable y solo prolonga la ruta en unos quince minutos.



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