domingo, 27 de marzo de 2016

Senda de los Moros y cascada del Churrión

No muy lejos de la Yecla, existe una garganta menos conocida, cuyo interior está recorrido por un misterioso e impracticable sendero colgado del abismo. Es el llamado por la tradición como el Sendero de los Moros. Su acceso y contemplación solo puede realizarse desde su parte superior, de difícil acceso. Además, la garganta se abre por su lado sur mediante la bellísima cascada del Churrión.

Aunque podemos llegar relativamente fácil a la cascada del Churrión desde el pueblo de Quintanilla del Coco, preferimos hacer la ruta circular partiendo de la localidad de Tejada, por el lado norte de la sierra donde se ubica la garganta. El pueblo se halla emplazado en un escondido valle en el corazón de las Peñas de Cervera. 

Tejada

Llegaremos a través de Covarrubias. Pasamos la localidad y llegamos al cruce de la carretera de Lerma a Silos. Tras tomar dirección hacia el primero y pasar la población de Quintanilla del Coco, en unos pocos kilómetros, tomaremos finalmente el desvío a la izquierda que en unos tres kilómetros, nos deja en Tejada.

Centro de Tejada.
Dejaremos el coche en cualquier de sus calles y emprendemos la marcha hacia la cascada.
El pueblo se halla emplazado en un recóndito vallejo ubicado entre las peñas Valdosa y la Sierra de Tejada y el cordal calcáreo, que proviniendo de la cercana Yecla, se extiende hasta las cercanías de Lerma. Salimos de la misma plaza del pueblo siguiendo un marcado sendero que se dirige hacia la sierra, hacia el norte.
Al poco de salir, tras llegar a la altura de unas bodegas excavadas en la roca, el sendero gira a la derecha e inicia su ascensión por la ladera con decisión y siguiendo el camino. Dejamos abajo el pueblo y de fondo disfrutamos ya de magníficas panorámicas de la peña Valdosa, dominando todo el horizonte por el sur.
Bodegas a la salida de Tejada.
Peña Valdosa.
Por este sendero ganamos altura y en algo menos de medio kilómetro, llegaremos a lo más alto del monte, junto a un pequeño portillo. Lo atravesamos y nos introducirnos en el bosque sabinar ya por la cara norte del cordal. Seguimos por senderos dentro del bosque.

Atravesamos la sierra por un portillo.
Aquí la orientación ya es problemática, ya que son muchos los caminos y senderos que aparecen continuamente. Queremos acercarnos al borde norte desde donde nos descolgaremos hacia la cascada, pero para ello hay que atravesar primero el bosque. Por fortuna, el avance es rápido ya que el el monte no es muy cerrado y conectando sendas y claros entre la vegetación llegamos sin mayores contratiempos al borde norte de la sierra. Allí la ladera norte se desploma abruptamente en acantilados sobre el valle. Desde aquí divisamos en primer término el pueblecito de Quintanilla del Coco y el valle que va de Silos hasta Lerma. De fondo, la silueta inconfundible de la Sierra de las Mamblas y las cumbres nevadas de la Demanda.


Queremos descender por la ladera, pero no es sencillo. No queda más remedio que buscar entre la vegetación y las rocas algún pasillo por el cual podamos descolgarnos con seguridad ya que los cortados nos lo impiden. Tras algunos intentos, encontramos un pequeño tubo entre las rocas por el cual perdemos altitud. Aunque el descenso no llega a ser peligros, hay mucha piedra suelta y extremamos la precaución. Ya cercanos al nivel del valle, escuchamos el murmullo del agua que se precipita por la cascada a la cual pretendemos acceder.

Descendemos con ciertas dificultades hacia la base de la pared.
Tras las dificultades pasadas, nos plantamos en la parte inferior de la pared rocosa a escasos metros de la hendidura en la roca. Nos acercamos y encaramos por fin de frente la cascada del Churrión. Se compone de un salto de agua principal, que se precipita unos cinco metros más otro menor.

Estamos ante la salida por el sur del arroyo de los Molinos que tras atravesar una estrecha garganta, muy similar en estructura a la cercana Yecla, se precipita en esta cascada para salvar el desnivel existente con el valle.

La salida repentina del agua por la alargada hendidura vertical en la roca, provoca el efecto de manantial, de surgir del interior de la tierra. Todo el conjunto es realmente remarcable.

Otro pequeño salto más abajo completa además de otras vías menores de agua resalta el cuadro piedra - agua que contemplamos.


Nos entretenemos descansando, haciendo fotos. El lugar invita a ello. No se oye otro sonido que el ruido del agua brotando de la hendidura. La gran pared vertical, casi en desplome que tenemos frente a nosotros, parece caer sobre nosotros.


Tras descansar y reponernos, continuamos el recorrido. El plan es subir a la parte superior de la garganta para visualizarla desde arriba, lo cual no parece sencillo desde donde nos ubicamos. Pero a la izquierda, comprobamos que sube un estrecho camino-sendero pegado a la base de la pared. Por él nos aventuramos y conseguimos ganar muchos metros. El sendero desaparece a media altura, pero descolgándonos entre las rocas y buscando los pasos más apropiados, superamos el tramo más empinado junto a la pared para continuar ya por terreno abierto. Buscando los mejores pasos e incluso gateando en algunos puntos, conseguimos encaramarnos sobre la cresta de la sierra.

Subimos por un estrecho sendero pegado a la base de la pared.
En el punto en que nos encontramos, como hemos relatado de difícil acceso, las panorámicas en todos los sentidos son espectaculares,. Si miramos hacia el sur, tenemos el valle de Silos y los montes de Covarrubias, Silos y peña Carazo de fondo. Detrás, las cumbres nevadas de la Demanda. A nuestra derecha abajo, la garganta del arroyo de los Molinos que parece introducirse en la tierra. Hacia el sur, la imponente silueta de la mole nevada de Peña Valdosa, que parece vigilarlo todo.

Contemplamos la garganta del arroyo de los Molinos desde arriba.
Pero queremos acercarnos aún más al borde la garganta para contemplarla mejor. Bajamos con cuidado entre los graderíos de roca hasta alcanzar una buena posición desde donde contemplamos el desfiladero en toda su extensión. Apreciamos que por su interior no parece posible caminar ya que su estrechez y el agua que la recorre lo impide, quizás sea apropiado para la práctica del barranquismo. Pero lo que más sorprende, es una alargada hendidura, algo parecido a un camino colgado, sobre la pared opuesta que parece recorrer todo el interior de la garganta. Es la llamada Senda de los Moros. Desde donde estamos nos parece impracticable y peligrosa en todo caso. Moviéndonos desde nuestra posición contemplamos la garganta desde varios ángulos y comprobamos, que salvo algunos puntos aislados, el camino recorre prácticamente todo el interior.

Lado sur de la garganta.
Vemos el inicio por el lado sur, pero no nos es posible ver la salida por el norte, supuestamente debe producirse junto a la cascada, aunque no vemos nada desde donde estamos.


La Senda de los Moros

La Senda de los Moros es un camino entallado en la roca caliza sobre la pared del interior de la garganta que ha formado el arroyo d elos Molinos. Esta garganta se ubica entre los pueblos de Tejada y Quintanilla del Coco. La garganta, por su forma y dimensiones recuerda a la muy cercana Yecla.



La senda está mejor conservada del lado de Tejada, ya que el nivel es más alto y la roca es más compacta. Por el lado de Quintanilla, la garganta se abre a modo de hendidura vertical desembocando las aguas del arroyo en la cascada del Churrión. La senda tiene alrededor de 300 metros de desarrollo, casi horizontal y apenas hay desnivel. En el lado de Tejada se halla 5 metros sobre el nivel del fondo mientras que en el otro extremo se eleva 50 metros. Su observación es complicada, solo puede visualizarse desde lo alto de la garganta. La senda se interrumpe en cuatro puntos, donde se ubican precisamente abrigos excavados en la roca.

Origen - La tradición local dice que fue un camino muy antiguo usado por celtas o moros. En 1948 se excavó la zona y se hallaron restos arqueológicos de época celta y romana. Sin embargo, la poca altura de la obra, sobre todo en el lado de Tejada, totalmente inapropiada para la estatura humana, hace pensar que pudiera tratarse de una conducción de agua. A ello ayuda el hecho de que el desnivel entre ambos extremos es de apenas 5 metros. A falta de estudios más en profundidad, la idea más general es que pudo tratarse de un acueducto romano, apoyado en la idea de que muy cerca se halla el yacimiento de Castrillo Solarana.


Panorámica del desfiladero del arroyo de los Molinos. Se aprecia bien el recorrido de la Senda de los Moros por su interior.
En el recorrido de la senda hay algunas cuevas y oquedades que parecen aliviaderos, no es fácil distinguir si son naturales o artificiales. Cualquiera que sea la razón de que exista este sendero o camino, es sencillamente espectacular.



Video




Continuamos siguiendo el borde del acantilado hasta que éste no podemos continuar por lo que retrocedemos buscando las alturas que nos permitan encontrar el mejor camino de descenso hacia el otro lado.


Pero el terreno es más complicado de lo que parece y la pendiente muy inclinada, por lo que tenemos que hacer frecuentes ascensiones por empinadas laderas para por fin conseguir llegar a una larga pedrera por la cual conseguimos descender. Nos situamos al otro lado, junto al arroyo, que conseguimos vadear saltando entre piedras. Estamos frente al inicio de la garganta por el lado sur, donde el arroyo se introduce. Un sendero bien marcado nos acerca hasta la hendidura de la garganta, donde las aguas se precipitan hacia el interior.

Descendemos por terreno difícil hacia el otro lado de la garganta.
Comprobamos que el arroyo se introduce en el interior salvando un pequeño desnivel, aunque no de la manera tan espectacular como comprobamos en el otro lado. Allí mismo, cruzando al otro lado, comprobamos que sobre la pared contraria, inmediatamente encima del cortado, comienza el camino entallado en la roca.

Boca de la garganta en el lado de Tejada.
Se trata de un corte en la roca con perfil en L, en algunos sitios en C. Sus dimensiones parecen muy inferiores a la mínima necesaria para que camine una persona. No hay murete ni pretil de seguridad que lo aisle del vacío. Pudiera tratarse de alguna conducción de agua, pero lo cierto es que ni siquiera observamos algún acceso desde el exterior. El camino colgado simplemente comienza a pocos metros del inicio, a unos cuatro metros del nivel del suelo, parece difícil imaginar cual sería su función si no hay acceso.


No es fácil dar una explicación del uso de esta senda, de quién la hizo, cuándo y con qué finalidad. En cualquier caso, su realización no debió ser tarea sencilla, ya que se halla colgada sobre el cortado con una gran pendiente, sin posible protección de ningún tipo.

Lado sur de la garganta donde se aprecia el inicio de la Senda de los Moros. Como se puede comprobar, no hay acceso aparente posible de ningún tipo que no sea con cuerdas o quizás una escalera de mano. Una gran oquedad artificial en la base sugiere que está relacionada con la funcionalidad de la senda.


Una vez explorado el lugar, iniciamos ya el regreso definitivo al pueblo de Tejada, del que nos separan aún algo más de dos kilómetros.

La peña Valdosa nos acompaña a nuestra izquierda en el regreso a Tejada.
En primer lugar seguimos por un sendero junto al arroyo de los Molinos hasta su confluencia con el camino que recorre el valle y viene de Barriosuso. A nuestra izquierda nos acompaña la silueta imponente de la peña Valdosa.


Nos incorporamos por la derecha al camino y ya sin salirnos, nos dirigimos hacia Tejada, a donde llegamos en apenas media hora.

Tejada: Iglesia de San Miguel Arcángel.

SENDA DE LOS MOROS Y CASCADA DEL CHURRIÓN
Dificultad
Alta por lo agreste del terreno y complicada orientación.
Ciclable
No.
Circular
Sí.
Orientación
Difícil.
Época recomendable
De febrero a abril, cuando la cascada baja con gran caudal.
Inicio
Tejada.
Distancia de Burgos
60,6 kilómetros.
Tiempo total
2 horas 10 minutos.
Distancia total
6,2 kilómetros.
Interés
Cascada del Churrión, Senda de los Moros en la garganta del arroyo de los Molinos, panorámicas de la peña Valdosa y valle del Mataviejas.
Altitud mínima
981 m.
Altitud máxima
1157 m.
Mapas
1:50000: 0314-2 Solarana; 0315-1 Santo Domingo de Silos.
1:25000: 0314 Cilleruelo de Abajo; 0315 Huerta de Rey.

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Notas:
- El acceso a la cascada desde Tejada, como se ha relatado, no es sencillo. No hay caminos señalizados en el monte y  el descenso por la cara norte donde se ubicua, se produce por terreno muy complicado. Si queremos visitar solo la cascada, basta con acercarse  hasta la ermita de la nava por una pista desde el pueblo de Quintanilla del Coco y llegar hasta ella por un cómodo sendero que parte de ahí.
- De igual manera, el acceso a la parte superior de la garganta desde la base de la cascada se produce también por terreno muy agreste. Si se quiere divisar la garganta y senda desde la parte superior, es más accesible ascender desde el lado sur (descenso en esta excursión).
- El desfiladero del arroyo de los Molinos, puede ser considerada una segunda Yecla. ya que ésta se halla no muy lejana y comparten muchas características.
- El caudal de agua de la garganta varía mucho. En primavera puede llevar mucha agua mientras que en verano y otoño puede estar prácticamente seco el lecho. En cualquiera de los casos el acceso tanto al fondo como a la repisa por donde se desarrolla el mencionado Sendero de los Moros es muy peligroso.
- Desde Tejada podemos emprender otras excursiones por las Peñas de Cervera, como la ascensión al Valdosa y al Pico de la Sierra.

Desfiladero de la Yecla 

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sábado, 19 de marzo de 2016

Valdezcaray

En esta salida realizamos un recorrido invernal con raquetas de nieve por la estación de esquí de Valdezcaray, en la Demanda riojana. Partiendo del aparcamiento, subimos hasta la plataforma inferior desde donde efectuamos un recorrido circular por las pistas superiores de la ladera norte del pico San Lorenzo, máxima cumbre de la Rioja. Terminamos el recorrido ascendiendo hasta la cima del pico La Cuña, desde donde se disfruta de las mejores panorámicas de la estación y su entorno.


Valdezcaray


La estación de esquí de Valdezcaray se encuentra en la Demanda riojana. Saldremos de Burgos por la N-120 a Logroño. Una vez llegados a Santo Domingo de la Calzada, nos desviamos hacia la derecha en dirección a Ezcaray. Una vez en la localidad, tomamos la carretera de montaña que asciende hacia la estación. Dejaremos el coche en el aparcamiento, que ese halla un escalón por debajo de las instalaciones de la estación.

Aparcamos el coche en la estación.
Evitamos el telesilla y accedemos a la explanada inferior donde se hallan los remontes subiendo por una sencilla pista de acceso por el lado derecho, llegando en diez minutos a al edificio principal de la estación desde donde salen los remontes inferiores. Frente a nosotros, divisamos la ladera norte del pico San Lorenzo, completamente nevada y surcada de caminos a modo de cicatrices. El plan es rodear el anfiteatro que conforma la ladera subiendo por el borde de la pista, pero evitando molestar o interrumpir a los esquiadores. Nos ponemos las raquetas de nieve y emprendemos la ascensión por el lado derecho según miramos la ladera. La pendiente rápidamente se agudiza y hay hielo en los bordes de las pistas, pero subimos con seguridad.

Emprendemos la ascensión por el lado derecho de la estación.
En una estación de esquí, es fundamental no molestar a los esquiadores que bajan a gran velocidad, por lo cual nos desplazarnos por el mismo borde la pista, evitando en todo momento pisar terreno esquiable. Poco a poco ganamos altitud y vamos dejando las instalaciones de la estación abajo. Llegamos a una gran pista transversal y por ella, torciendo a la izquierda, llegamos en poco tiempo a una segunda caseta, muy concurrida por esquiadores, desde donde parten algunos remontes. Frente a nosotros, la ladera helada del San Lorenzo, cuya cima se encuentra 450 metros por encima de nuestras cabezas.

Pistas superiores de la estación de Valdezcaray.
Contemplamos las pistas que suben aún más hacia cotas superiores e incluso comprobamos que podríamos llegar hasta la misma cima subiendo por empinadas laderas. Descartamos esta opción y continuamos por la pista transversal que lentamente va rodeando el valle, teniendo siempre a nuestra derecha abajo la estación. Las panorámicas van variando según nos desplazamos.Hay poca pendiente, por lo que el recorrido con las raquetas es sencillo y vamos disfrutando del paisaje.

Continuamos por la pista transversal que rodea la estación a media ladera.
Poco a poco vamos virando hacia el sector septentrional del valle. A nuestra espalda contemplamos la ladera norte y cima del San Lorenzo, majestuoso. Llegamos al borde donde la pista describe una gran curva para ganar altitud. Allí mismo la abandonamos para tras atravesar una valla protectora, incorporarnos por terreno sin nieve a un pequeño collado, justo delante de la cumbre de La Cuña, destino final de nuestra excursión.

Extraordinaria vista del San Lorenzo, techo de La Rioja.
Abandonamos las pistas nevadas para continuar hacia la cima de La Cuña.
Emprendemos la ascensión por la ladera pedregosa, pero sin dificultad alguna, que asciende hasta la cima, donde llegamos en apenas veinte minutos desde el collado.
Cima de La Cuña (2008 metros). No hay hito geodésico, pero sí buzón montañero del Club Mirandés de Montaña.


El día ha abierto, luce el sol y las vistas invernales sobre Valdezcaray, los valles orientales del sur de la Rioja y la Sierra de la Demanda son excepcionales. 


Video



La visibilidad es tal, que con los prismáticos podemos distinguir claramente las cumbres del Pirineo Navarro y ¡hasta el Aragonés! aún situándose éste a más de 300 kilómetros de donde estamos.

Cima del pico La Cuña (2008 metros).
Buzón montañero.
Por la vertiente este, contemplamos en primer término el valle del río de Cárdenas, detrás las montañas y el conglomerado de valles que conforman la Tierra de Cameros. Al fondo, hacia el este, distinguimos la silueta prominente del Moncayo, ubicado a más de 100 kilómetros, máxima cima de todo el Sistema Ibérico.


Valles de Cameros desde La Cuña.
Vista de la Sierra de la Demanda desde La Cuña.
Para retornar a la estación y al coche, ya solo tenemos que descender por terreno libre por la ladera norte de la montaña en que estamos. Para ello, descendemos primero hasta el collado deshaciendo el camino de subida. Una vez allí, emprendemos el descenso bajando por terreno libre hacia el fondo del valle, teniendo siempre a la vista la estación. Aunque con gran pendiente, el terreno es cómodo y sencillo. No hay demasiadas piedras, encontramos poca nieve y el suelo es mullido y blando, por lo que bajamos bastante rápido.

Descendemos por terreno abierto y fácil hasta la estación.
Llegados al entorno de la estación, ya es hora punta y la encontramos abarrotada de esquiadores y turistas domingueros. Ya solo nos queda descender hasta la plataforma del aparcamiento por el camino lateral.


VALDEZCARAY
Dificultad
Media.
Ciclable
No.
Circular
Sí.
Orientación
Fácil. Todo el recorrido es seguir la ladera que rodea la pista.
Época recomendable
Para utilizar raquetas de nieve, de diciembre a marzo, aunque depende de años el estado de la nieve.
Inicio
Estación invernal de Valdezcaray, en Ezcaray (La Rioja)
Distancia de Burgos
98 kilómetros.
Tiempo total
3 horas.
Distancia total
5,87 kilómetros.
Interés
Práctica de deportes de invierno. Panorámicas de la cara norte de la Sierra de la Demanda riojana.
Altitud mínima
1480 m.
Altitud máxima
2013 m.
Mapas
1:50000: 0240 Ezcaray.
1:25000: 0240-2 Ezcaray; 0240-4 Valvanera.

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Notas:

- En el pueblo de Ezcaray podemos parar y encontrar todo tipo de servicios para comer, descansar. Se recomienda visitar su bonita plaza asoportalada.
- Para caminar con raquetas o esquíes de travesía por una estación de esquí, es necesario seguir siempre los bordes de la pistas para no interferir con los esquiadores.
- La ascensión al pico San Lorenzo (2271 metros), cumbre de la Rioja, es factible desde la estación. Hay que añadir unas dos horas más en el trayecto.


Cima del pico San Lorenzo


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sábado, 12 de marzo de 2016

De los Valcárceres a Talamillo del Tozo por el Portillo

Entre las localidades de Talamillo del Tozo y Los Valcárceres, en el alto Úrbel, se desarrollaba un antiguo camino que era recorrido incesantemente por los muleros que bajaban de las comarcas del Ebro hacia las ferias de Villadiego o Sedano. Estos antiguos pasos de montaña, uno de los cuales ya hemos relatado en este blog (El Portillo del Infierno) tenían que remontar ásperos y agrestes obstáculos naturales.


Los Valcárceres


El municipio de los Valcárceres se compone de tres poblaciones o barrios: Santiago, Santa Cruz y San Miguel. Llegaremos hasta ellos saliendo de Burgos por la carretera de Aguilar. A la altura de La Piedra, tomaremos el desvío por la izquierda hacia Villadiego. En unos seis kilómetros, salimos por la derecha hasta el barrio de Santa Cruz, desde donde emprenderemos la excursión.



Dejamos el coche en cualquiera de sus desiertas calles a primeras horas de la mañana.


Subiendo por la calle principal del pueblo, en dirección a la montaña, llegamos hasta el entorno de la iglesia de Santa Cruz, que ocupa un recogido lugar en la parte alta del pueblo-


Según textos antiguos, lo que hoy vemos como iglesia, fue un importante cenobio femenino en la Edad Media.

Barrio de Santa Cruz, de los Valcárceres.
Justo allí mismo, frente a la iglesia, nace el sendero que asciende por el murallón rocoso que tenemos delante. Emprendemos la ascensión. El estado del camino no es bueno, pero es evidente que fue utilizado por carros ya que es ancho y rocoso, además de estar reforzado con contrafuertes y piedras. Por él, remontamos dos largos hasta llegar a un paso de montaña en lo alto, es el denominado el Portillo.

Panorámica de los Valcárceres desde el Portillo.
Justo aquí, se ubicó en tiempo la ermita de Santa Marina, sin duda levantada en este lugar para atender a los muchos trajinantes y viajeros que utilizaban este paso de montaña. Hoy solo quedan restos de piedras confundidos con el suelo pedregoso de la cresta.
Mirando al sur, contemplamos el verde valle donde se emplazan los tres pueblos que conforman Los Valcárceres. Hacia el norte, divisamos el vallejo que sube hacia el pueblo de Talamillo del Tozo, próximo destino de nuestra excursión.

Descendemos desde el Portillo hasta el camino de Talamillo.
Descendemos pues al valle siguiendo el sendero que se mantiene abierto y en relativo buen estado, aunque en algunos tramos tiende a desaparecer. A ambos lados la ladera se empina y atravesamos un pequeño paso entre piedras. Llegamos al entorno de lo que fue el despoblado de Cuevas de Puerta, hoy reducido a unas cuantas piedras desperdigadas. El nombre del pueblo desaparecido, se debía sin duda a la gran oquedad que se levanta sorbe la peña que se yergue justo a su derecha, de aspecto insalvable.

Seguimos hacia Talamillo del Tozo por una cómoda pista.
Asomado a la ladera norte, a nuestra derecha, contemplamos el pequeño desfiladero de los Congostillos, donde el arroyo del mismo nombre se abre paso entre las peñas en su discurrir hacia el río Úrbel. Seguimos por e camino, amplio, convertido ya en pista, que se dirige hacia Talamillo. En apenas diez minutos, divisamos ya sus casas en el horizonte. A nuestra derecha nos acompaña una gran muralla rocosa con crestones calizos. 
Llegamos a Talamillo del Tozo.

Talamillo del Tozo.
Talamillo del Tozo disfruta de una pintoresca ubicación, ya que se halla rodeado de peñas y roquedos por todos los lados. Aunque no está lejos de la carretera de Burgos a Aguilar, es completamente invisible hasta que no se está casi encima de él.
Destaca sin duda su iglesia románica, a la entrada del pueblo. Es un buen sitio para descansar cómodamente en un banco de su atrio, desde donde disfrutamos de buenas vistas del pueblo y sus peñas.

Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, de Talamillo del Tozo

Una vez hemos descansado y paseado por las calles del pueblo, emprendemos el regreso a los Valcárceres. El día es bueno y decidimos hacer la ruta circular, para lo cual retornaremos por un camino diferente. Salimos entonces del pueblo por su parte NO. en dirección a un estrecho pasadizo entre rocas, tras la cual continuamos por un sendero en estado precario ya por espacios abiertos, entre grandes prados.


Este sendero se dirige de nuevo hacia el espinazo de la sierra. A la derecha, vemos las alturas de la Peña Ulaña. Continuamos entre los campos, húmedos esta época del año. En algún tramo, el sendero medio desaparece y seguimos por terreno baldío buscando las alturas del crestón rocoso. Subimos la áspera ladera con cierta facilidad y nos colocamos de nuevo sobre la cresta, a la vista de nuevo del valle de los Valcárceres.

Camino de Talamillo a la sierra.
Solo tenemos que continuar por el cordal por nuestra izquierda según hemos subido, buscando algún portillo para descender hacia el llano. La cresta es pedregosa, arriscada y a la derecha hay una gran pendiente. Por fin, a unos dos kilómetros aún del pueblo, encontramos un pequeño portillo por donde nos descolgamos entre las rocas, bajando por la ladera hasta incorporarnos a un sendero que discurre por el bosque ya en el llano.

Seguimos por el crestón rocoso en dirección al barrio de Santa Cruz de los Valcárceres.
Ya no nos desviamos de este oculto y misterioso sendero por el que parece que no caminado nadie en siglos. Por él, en apenas media hora, llegamos a las primeras casas de Santa Cruz, desde donde habíamos iniciado la excursión.



DE LOS VALCÁRCERES A TALAMILLO DEL TOZO POR EL PORTILLO
Dificultad
Media.
Ciclable
Sí, aunque en algunos tramos del portillo hay que echar la bici al hombro.
Circular
Sí.
Orientación
En general, fácil.
Época recomendable
De marzo a noviembre. Evitar época de lluvias.
Inicio
Barrio de Santa Cruz (Los Valcárceres).
Distancia de Burgos
48 kilómetros.
Tiempo total
2 horas 30 minutos.
Distancia total
11 kilómetros.
Interés
Pueblos pintorescos, paisajes de los valles de Los Valcárceres y Talamillo del Tozo, en las loras.
Altitud mínima
935 m.
Altitud máxima
1103 m.
Mapas
1:50000: 0166 Villadiego.
1:25000: 0166-2 Villanueva de Puerta.



Notas:
- Podemos visitar el pequeño desfiladero de los Congostillos, un idílico lugar donde el río se abre paso entre las rocas. El murmullo del agua es todo lo que podemos escuchar.
- Talamillo del Tozo es la puerta de entrada a la comarca de las Loras de Amaya. Si continuamos por la carretera, entraremos en el Valle de Humada, ya junto a las moles de la Ulaña y la histórica Peña Amaya.


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