martes, 25 de julio de 2017

Castillo de Arreba

Visita a uno de los castillos medievales más inaccesibles y sorprendentes de la provincia de Burgos: el castillo de Arreba, en el Valle de Zamanzas. Fácil y gratificante excursión para visitar los restos de esta fortaleza donde la historia y la naturaleza se mezclan. Desde lo alto de sus muros, impresionantes panorámicas de los valles de Zamanzas y Manzanedo.


El Castillo de Arreba


Los restos del castillo de Arreba se ubican en el sector norte del Valle de Zamanzas elevado sobre el pueblo del mismo nombre. Hasta hace poco tiempo, las ruinas se hallaban en estado de abandono y se habían perdido los caminos que subían desde el valle.


Para llegar a sus muros, debemos acceder primero al pueblo de Arreba. Saldremos de Burgos por la carretera N-623 que conduce al Puerto del Escudo. Sobrepasados los Cañones del Ebro, continuamos por el páramo hasta tomar el desvío a nuestra derecha al Valle de Manzanedo. Tras descender un pequeño portillo, llegamos a la localidad de Arreba. Ésta se compone de dos barrios. Debemos continuar hasta el segundo, según entramos, el cual se compone de no más de cuatro o cinco casas. En la cuneta de la carretera, cerca de las casas, dejaremos, no sin cierta dificultad, el coche.

Salimos del pueblo por un sendero y continuamos por los prados que hay en la base del castillo.
Desde el pueblo, ya vemos el peñasco donde se sitúa el castillo, aunque sus muros nos son ocultos. Partimos de la parte trasera de una propiedad que da a la carretera, desde donde sale un viejo sendero en dirección a la ladera SO. de la peña.

Dejamos Arreba atrás.
El sendero termina sobre unos prados y no hay caminos claros. Afrontamos la ladera por terreno libre.

Subimos por terreno abierto por la ladera sur donde se asienta el castillo.
Tras un primer talud que superamos, ya divisamos los restos del castillo en lo alto. Inconfundible su muro horadado por un derrumbe, que de lejos parece una ventana. Mirando atrás, ya vemos el caserío de Arreba abajo, rodeado de prados. La pendiente es muy fuerte.

Nos incorporamos a la escalinata que sube desde la carretera.
Enseguida, encontramos la escalinata que facilita el acceso a la parte superior. Esta escalera, está habilitada con escalones de madera y una cuerda protectora y ha sido habilitada recientemente. La ascensión resulta mucho más cómoda por ella sin duda ya que salva la fuerte pendiente con más facilidad.

Último tramo hasta la plataforma superior.
Esta escalinata proviene de un punto de la carretera algo más adelante de las casas de Arreba. Bajaremos por ella. En poco, nos posicionamos junto a la base vertical del crestón calizo donde se asientan los muros. El castillo se alzaba en un auténtico nido de águilas y es de suponer la dificultad que tenía que suponer su acceso antes de que existiese este acceso. En una anterior visita, era prácticamente imposible llegar hasta los muros al haberse perdido cualquier sendero y estar invadidos sus muros por la vegetación.


Llegamos por fin a la plataforma superior de la peña, que no es más que un pequeño llano de unos veinte metros de largo por 4 de ancho en su parte más amplia. El suelo ha sido afirmado con tablas de madera y una barandilla metálica protectora a modo de mirador. Solo queda el muro que ya habíamos visto, todo el resto se ha perdido. El lienzo se compone de mampostería y hay un agujero en su parte central. No queda nada más. El lugar es impresionante.


Pero lo más impactante de la posición del castillo es la excepcional panorámica que se disfruta desde aquí y que explica que pese a sus reducidas dimensiones, fue cabeza de un alfoz medieval. Es decir, no se trataba de una simple torre de vigilancia, sino de un auténtico castillo regentado por un alcaide y con la misión de gobernar una amplia comarca.

La Sierra de Albuera, mirando hacia el sur.
Hacia el norte, contemplamos el impresionante crestón calizo de la Serna, en la que destaca un gran valle central, de aspecto inaccesible. Precisamente por el otro lado, se desploman estos peñascos sobre el Desfiladero de las Palancas, oculto a nuestra vista desde el castillo.

Tenemos muy cercanos los bellísimos riscos de la Serna.
Hacia el O-SO. tenemos, en primer término, los caseríos de los dos barrios de Arreba. Detrás, se extiende el Valle de Zamanzas, que nos parece una gran selva desde aquí. De fondo, los altos del páramo de Bricia.

Historia del Castillo de Arreba

El territorio del antiguo e importante alfoz medieval de Arreba se distribuye en nuestros días entre los vecinos valles de Valdebezana y Manzanedo. Hoz de Arreba, Pradilla de Hoz de Arreba, Población de Arreba y Arreba son los pueblos de la zona que todavía siguen ostentando en su denominación tan histórico topónimo. Presidiendo el caserío del último de ellos se descubren las ruinas de una legendaria fortaleza: el castillo de Arreba.
En lo más alto del escarpado cordal calizo que se alza frente al pueblo de Arreba y mimetizadas con el roquedo, se localizan las ruinas del castillo de Arreba. Esta legendaria fortaleza, situada estratégicamente para vigilar las vías de comunicación que desde el Ebro atravesaban el desfiladero de la Nava, fue un importante bastión en el avance de los astures y montañeses que bajaban desde el norte para repoblar unas tierras que en aquellos remotos tiempos, siglos VIII y IX, se llamaban las Bardulias. Años después, en torno al 1040, también fue testigo de los duros enfrentamientos fronterizos entre navarros y castellanos. Con el tiempo pasó a manos de los más poderosos señores feudales de Las Merindades: los Velasco.
A pesar de los escasos restos que se conservan, todavía se percibe su curiosa planta -muy bien adaptada a la estrecha cima rocosa sobre la que se ubica- con forma de barco alargado. Con unos veinte metros de largo, por cuatro en la zona más ancha, sus muros fueron levantados en mampostería de no muy buena calidad.

Mirando al sur, y como límite oriental del valle, la impresionante silueta de la Sierra de Albuera, de apariencia muy salvaje desde aquí. Llama la atención el gran valle colgado que la divide en dos crestas.

Panorámica del Valle de Zamanzas. En primer término, el barrio del Castillo de Arreba.
Tanto la Serna como la Sierra de Albuera no son más que el borde occidental del gran anticlinal de Zamanzas. Ambas se elevan entre 200 y 250 metros sobre el fondo del valle.

La cresta donde se asienta el castillo de prolonga por la Serna.
Hacia el este, visualizamos muy bien casi en su totalidad el vecino Valle de Manzanedo.

Magnífica panorámica del Valle de Manzanedo.
Hay un paso entre la peña en que nos hallamos y la Sierra de Albuera: es el llamado Portillo del Castillo (también llamado antiguamente Paso de la Nava) que comunica los dos valles mencionados de Zamanzas y Manzanedo.


El lugar invita a permanecer largo tiempo recreándose en las magníficas panorámicas. El silencio y la serenidad de los valles y los riscos que nos rodean, nos envuelven.

Descendemos hasta la carretera por la escalinata.
Para regresar al pueblo, solo tenemos que descender por la escalinata. Esta vez seguimos por ella hasta su desembocadura en la carretera, muy cerca del mencionado portillo y donde encontramos un gran panel informativo de reciente instalación.

Panel indicativo junto a la carretera y acceso al castillo.
Para volver a Arreba, solo tenemos que deshacer los escasos doscientos metros que nos separan de sus casas por el asfalto de la carretera.



CASTILLO DE ARREBA
Espacio natural
Valle de Zamanzas y riscos que lo separan de Munilla.
Dificultad
El recorrido desde el pueblo es muy sencillo desde que se habilitó un sendero y vallado ara acceder a los restos.
Tipo de camino
Sendero habilitado, pasarelas en la parte superior.
Ciclable
No.
Agua potable
Hay agua en el pueblo.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
Fácil, solo hay que encontrar el punto de inicio, junto a la carretera, cerca de Arreba y seguir las indicaciones.
Época recomendable
Todo el año. La excursión no tiene ninguna dificultad, aunque evitar día nublados o con niebla porque nos perderíamos las vistas que se disfrutan desde lo alto.
Inicio
Barrio del castillo, Arreba.
Distancia de Burgos
75,8 kilómetros.
Tiempo total
28 minutos.
Tiempos de marcha
Subida: Bajada:
Distancia total
1 kilómetro.
Interés
Ruinas de una fortaleza medieval sobre un risco, panorámicas sobre los valles de Zamanzas y Manzanedo. Arquitectura tradicional de las Merindades en Arreba.
Altitud mínima
860 m.
Altitud máxima
949 m.
Desnivel acumulado
74 m.
Mapas
1:50000: 0109 Villarcayo.
1:25000: 0109-3 Villarcayo.
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Notas:
- La excursión no tiene ninguna dificultad física. Únicamente hay que prestar cierta atención en el tránsito por la escalinata y la estancia en la plataforma superior.
- La excursión puede combinarse con una visita detenida al cercano Valle de Zamanzas, cuyos pueblos bien merecen un recorrido tranquilo.
- Otra buena opción es continuar desde Arreba hasta el vecino Valle de Manzanedo, parando en Lándraves. Desde este pueblo podemos atravesar el Desfiladero de las Palancas, llegando hasta Munilla en un recorrido de ida y vuelta.
- Otra buena opción es recorrer el camino que une el Barrio del Castillo de Arreba con el vecino Munilla. Desde este pueblo, es fácil acercarse hasta el cercano Desfiladero de las Palancas. No parece posible un retorno por lo alto de La Serna.


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